El apto médico escolar es fundamental para prevenir afecciones graves

Por Redacción Curar con Opinión

El examen de salud ofrece información clave para prevenir afecciones y eventos que pueden revestir gravedad, informó la Fundación Cardiológica Argentina. Al iniciarse las clases los colegios exigen la presentación de un apto médico, que además de ser un acto médico legal permite saber si el niño o adolescente está en condiciones de realizar actividad física.  Este examen representa, en muchas ocasiones, el único chequeo médico que se le realizará al niño durante todo el año.

El examen médico consta de dos etapas: la primera incluye un interrogatorio completo, que permite conocer los datos personales, verificar que el carnet de vacunación esté completo y actualizado, recabar información sobre antecedentes de enfermedades previas y antecedentes quirúrgicos. También, se preguntará si el niño refiere síntomas cuando realiza actividad física como palpitaciones, falta de aire, dolor en el pecho o si presenta desmayos al realizar la práctica.

El pediatra indagará además sobre los antecedentes heredo-familiares, en especial, los cardiovasculares como por ejemplo si algún familiar cercano menor de 50 años tuvo eventos coronarios o muerte súbita, o si tiene hermanos o padres con alguna enfermedad genética cardiovascular. Es importante consignar si el niño toma algún fármaco y si es alérgico a algún medicamento.

La segunda etapa consta del examen físico. Aquí se va a realizar la medición de la talla, el peso corporal y el índice de masa corporal. Un examen osteomuscular para evaluar lesiones previas, movilidad articular y fuerza muscular. En el examen cardiovascular se evaluará la toma de presión arterial, inclusive a los niños, además de la auscultación cardiaca buscando soplos, alteraciones en los latidos cardiacos.

Si en el interrogatorio y en el examen físico se encuentra al niño sano, sin ninguna sospecha de alguna patología, no es necesario avanzar con estudios complementarios como el ECG (Electrocardiograma). Si fuera necesario, el ECG se realizará en reposo y permite la detección de alteraciones eléctricas, arritmias, modificaciones que sugieran la presencia de enfermedades del músculo cardíaco y trastornos de la conducción eléctrica. En los adolescentes sanos, se aconseja realizar por lo menos uno al año.

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