El aumento de los medicamentos jaquea el bolsillo de los jubilados

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Por Dr. Daniel Cassola

La información que manejan organismos oficiales, la Defensoría del Pueblo de la Tercera Edad y organizaciones de consumidores, resultan en una conclusión común: los aumentos en los precios de los medicamentos está horadando el poder adquisitivo de los jubilados.

En promedio los medicamentos de uso masivo han aumentado un 56 por ciento, pero la tendencia se acentúa si formamos una canasta solo con los productos más consumidos por los jubilados. En este caso la suba trepa hasta el 81 por ciento.

El contexto de las subas es también desalentador. La jubilación mínima está hoy en los 5661 pesos mientras que la canasta básica que elabora el Indec se encuentra en los 12500 pesos. Una pareja que cobra la mínima no llega, un hombre solo o una mujer sola, solo con la jubilación, está prácticamente en la indigencia.

En el caso de los medicamentos, los productos que más subieron son aquellos para tratar el colesterol (194%), antimicóticos (174%), antidepresivos (166%), para tratamiento de la tiroides (138%), antibióticos (135%), relajadores cardíacos (130%) y vasodilatadores (115%). En cambio, otros productos han tenido una suba mucho más moderada: las aspirinas el 32%, la amoxicilina el 30% y los medicamentos para la presión un 28%, entre otros casos.

En resumen, la inflación oficial ha rondado los 40 puntos mientras que la suba en el precio de los medicamentos que utilizan los jubilados es el doble, supera el 80 por ciento. Al respecto, Eugenio Semino, defensor del Pueblo de la Tercera Edad opinó que “es una situación muy preocupante porque hay un fuerte desfasaje con respecto al poder de compra que tiene el jubilados con los magros haberes que gana y que hace que sea muy complicado vivir”.

Para Semino, “se vuelve imposible para una persona mayor acceder a la canasta básica, lo que ha llevado a que un porcentaje creciente cada vez mayor, abandone sus expectativas y deje de comprar medicamentos necesarios para su salud. Por esta realidad debe preocuparse el Estado, no puede ser que la esperanza de vida descienda por no poder hacer frente a la compra de medicamentos”.

“Si no hay un cambio estructural y no se modifican cuestiones básicas, como un haber mínimo digno para aquel que aportó toda su vida y hoy tiene un acontecer miserable por los magros salarios que cobran, esto será muy difícil de enmendar. Con un 70% de adultos mayores que cobran la mínima, se hace imposible comprar alimentos, remedios o pagar el alquiler de una vivienda, transformándose en una verdadera odisea para los jubilados vivir y llegar indemnes a fin de mes”, añadió Semino.

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