El Día por una Argentina sin Chagas es por ahora una expresión de deseo
Por Dr. Daniel Cassola
El 31 de agosto, hoy, se conmemora el Día Nacional por una Argentina sin Chagas. Se trata de una enfermedad infecciosa causada por un parásito llamado Trypanosomacruzi que puede vivir en la sangre y en los tejidos de personas y animales y en el tubo digestivo de unos insectos conocidos como vinchucas.
Si tomamos en cuenta la cantidad de casos de Chagas y su relevancia en la agencia pública quizás sea la enfermedad más invisibilizada de la actualidad. Se estima que en nuestro país hay más de 1.500.000 personas infectadas, de las cuales 376.309 presentan cardiopatías de origen chagásico.
En primer lugar hay que tener en cuenta que, si bien se puede transmitir de manera congénita, es decir, de madre a hijo, o por transfusión de sangre u órganos, esto es muy poco frecuente, y la forma de contagio más habitual es, justamente, a través de la picadura de la vinchuca infectada con los parásitos del Chagas, denominada vía de transmisión vectorial. Es por eso que es importante es combatir estos insectos que suelen habitar en casas de barro o arcilla, en las grietas de los pisos, las paredes o los techos.
Lo realmente ideal sería un plan de vivienda que prevenga la existencia de casas precarias o ranchos, sobre todo en el NOA y el NEA, regiones donde la enfermedad es endémica.
Con el fin de incrementar los controles se les pide a las personas que viven en estas zonas que ante la presencia de vinchucas en su vivienda o alrededores, intenten agarrarlas con un guante con cuidado de no aplastarlas y transportarlas en un frasco o bolsa con ventilación a la autoridad municipal, para solicitar el rociado de la vivienda y permitir el análisis de la vinchuca.
Luego del rociado, las vinchucas y ninfas muertas caerán al piso, pero los parásitos pueden permanecer vivos en ellas durante algunos días. Por eso es importante barrer, quemar o enterrar a las vinchucas muertas para no ser aplastadas o pisadas y contagiar así a personas o animales.
Al picar, la vinchuca defeca y deposita los parásitos del Chagas en la piel de la persona, quien, a su vez, al rascarse los introduce en su cuerpo. El diagnóstico se confirma mediante pruebas de sangre y, en caso de detectarse infección, el médico requerirá otros estudios por imágenes. Ahora bien, por su falta de síntomas inmediatos y por la precariedad en el acceso a la salud de gran parte de la población que la contrae, el Chagas suele pasar años, incluso décadas, sin ser diagnosticado.
La primera fase comienza poco después de que el paciente se infecta y dura entre 15 y 60 días, en la mayoría de los casos no hay manifestación clínica pero en otros puede haber síntomas inespecíficos como fiebre, diarrea, dolor de cabeza, cansancio, irritabilidad, vómitos, falta de apetito y malestar general, inflamación en la piel del lugar por donde ingresó la infección, si la picadura fue cerca del ojo y la persona se lo frota puede aparecer el síntoma del “ojo en compota”.
La segunda instancia se da al cabo de 20 o 30 años y puede afectar al corazón y en menor medida el sistema digestivo y nervioso, provocando distintos grados de invalidez e inclusive la muerte si no es tratada a tiempo con la medicación adecuada.
