El momento más crítico de la pandemia

Así se refirió el jefe de gabinete Santiago Cafiero a los días que corren. La misma impresión se tenía en el gobierno la semana pasada pero los casos y las muertes continuaron, aunque levemente, en aumento. Todavía no hay una decisión tomada sobre cómo continuar después del 17 de julio.

Por Dr. Daniel Cassola

En los últimos días el número de contagios informado por las autoridades sanitarias parece haberse estabilizado en torno a los 2500, a veces por encima aunque todavía sin superar la barrera de los 3000. Un dato lleva a pensar que los contagios son más. La positividad de los tests que se realizan es muy elevada, ronda el 30-40 por ciento. Esto quiere decir que entre 3 y 4 de cada 10 personas que se someten al hisopado luego da positivo. Esto lleva a pensar que no hay suficientes diagnósticos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el índice de positividad adecuado es 10 por ciento.

Dónde se advierte un salto importante es en la cantidad de muertes. De un registro que durante meses no sobrepasó los 20-25 fallecimientos al día, se pasó a un pico de 75 muertes el lunes y otras 62 ayer. Quizás este sea otro indicador de que la cantidad de infectados es mayor a la que, por ahora, nuestro sistema sanitario puede procesar. No hay por qué pensar que el virus está teniendo mayor letalidad, sí que hay más casos que antes.

En cuanto a la cuarentena estricta en el AMBA, ni las autoridades de la provincia ni las de la ciudad se animan aún a hacer, en público, un análisis. Por los tiempos del contagio y la propagación del virus han dejado las conclusiones para la semana próxima cuando se cumplan 14 días desde el inicio de las nuevas medidas. Si bien desde la Ciudad de Buenos Aires el ministro de Salud Fernán Quirós hace hincapié en el hartazgo que siente buena parte de la población por el encierro, todavía no se puede afirmar que actividades comerciales o sociales que antes estaban autorizadas se van a retomar. Es más, si los casos continúan con un paulatino aumento lo más probable es que la cuarentena estricta se extienda. La provincia de Buenos Aires que gobierna Axel Kicillof suscribe una posición más dura con respecto al confinamiento.

En las principales ciudades del interior también se advierten distintas posturas con respecto al aislamiento y las restricciones. Ayer el ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires Daniel Gollán sostuvo que si se “libera mucho el AMBA van a estallar Rosario y Córdoba”. “El 95 por ciento de los casos del resto del país se dan porque pasaron por el AMBA”, explicó el funcionario. Desde el gobierno santafesino de Omar Perotti avalaron sus dichos. “Controlar Buenos Aires y Chaco es controlar también Santa Fe”, sostuvo la titular de la cartera de salud provincial Sonia Martorano. En Córdoba, en cambio, no se pronunciaron al respecto y la estrategia a seguir parece ser otra. Mientras se busca controlar los focos, el último en Traslasierra produjo más de cien contagios, en la ciudad capital se abrieron bares, restaurantes y peluquerías.

Por lo pronto en el Ministerio de Salud nacional se entienden a los corrientes como los peores días. “Cualquier resfrío que tengamos durante este invierno es coronavirus hasta que se demuestre lo contrario; es un concepto enorme que tenemos que entender para no subestimar esta situación y contactar al sistema de salud para definir si es positivo el análisis y evitar el contacto con otras personas”, sostuvo Carla Vizotti, secretaria de Acceso a la Salud y encargada de la comunicación diaria durante la pandemia.

El peor momento fue la semana pasada. Pero la situación continuó deteriorándose, por lo que el peor momento de la pandemia es ahora. Hasta que los casos no se estabilicen del todo primero, y luego comiencen a bajar, el peor momento va a ser siempre en el presente. Esa es la actualidad cotidiana que impone el coronavirus.

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