El picoteo entre comidas puede ser saludable
Por Dr. Daniel Cassola
Hay muchas costumbres que se han modificado a lo largo de los años, sobre todo las que tienen que ver con la alimentación. En otros tiempos, el hogar era una unidad productora de alimentos quizás más saludables de los que consumimos en esta época.
En los barrios periféricos al centro de la Ciudad y, más aún, en el Conurbano, era común que los hogares posean algún tipo de cultivo o animal doméstico. No todo se compraba pero sí todo era elaborado en la cocina de la casa.
Además, los negocios y almacenes barriales trabajaban con productos frescos, generalmente del día. Hace no más de 30 años esto comenzó a cambiar. Prácticamente todas las mujeres salieron a trabajar y los supermercados se multiplicaron en todo el país.
En consecuencia, se modificaron los hábitos de consumo. Hoy es frecuente la ingesta de una amplia variedad de alimentos industrializados. Y el tiempo que se dedica a la preparación de los mismos es mucho menor. El envasado y el delivery ganaron terreno contra la cocina artesanal.
Incluso existe la posibilidad de cocinar velozmente, con productos deshidratados, como salsas y caldos, y mediante la cocción de carnes congeladas previamente cocinadas.
En medio de esta transformación cultural permanece una costumbre que seguramente es de larga data. Nos referimos al picoteo entre comidas.
Los casos típicos son a media mañana y al atardecer. Para quienes trabajan es frecuente a media mañana recurrir a algún hidrato, como pueden ser las facturas, las galletitas y los panificados.
Y al atardecer, al regreso a casa, se puede consumir una bolsita de papas fritas o maní, o algún embutido. También están quienes prefieren seguir con lo dulce y continúan consumiendo galletitas o algún alfajor.
A raíz de esta costumbre largamente extendida y ante los aumentos en los índices de obesidad, los nutricionistas recomiendan tornar a esta costumbre del picoteo un tanto más saludable.
Si nos descuidamos, con el picoteo podemos llegar a sumar, por el valor calórico de lo que ingerimos, una comida más. O sea, estaríamos haciendo 5 comidas: desayuno, almuerzo, merienda, cena y picoteo.
Esto trae un consecuente aumento de peso. Para evitarlo se recomiendan las colaciones saludables como por ejemplo, las frutas, los yogures y las frutas secas, entre otros.
Es un consejo útil, sobre todo ante la proximidad de los días cálidos, así podemos llegar al verano con unos kilitos menos.

