Es importante que la familia valore a los adultos mayores

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Por Dr. Daniel Cassola

En las últimas horas el Barómetro de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), publicó un nuevo volumen con información sobre la tercera edad. Quizás sean los estudios más detallados, y con alto nivel académico, que se estén realizando en el país sobre este grupo etario en franca expansión.

Hoy les proponemos comentar algunos datos sobre la integración de los adultos mayores en el seno familiar. En primer lugar, los hogares con personas mayores son más comunes en los estratos altos y medios que en las villas o asentamientos. A su vez, es mayor su proporción en la Ciudad de Buenos Aires que en el resto del país. Los hogares más acomodados son los que presentan personas con más tendencia al envejecimiento, debido tanto a la longevidad como a la menor tasa de natalidad.

Ahora bien, prácticamente el 20 por ciento de los adultos mayores vive en soledad, el 30 por ciento convive solo con otros adultos mayores y el 50 por ciento restante mora en hogares intergeneracionales. Quienes viven solos son quienes tienen una mayor tasa de inactividad y desempleo, y junto con el grupo de quienes conviven con otras personas de menor edad, son quienes tienen más dificultades económicas.

Contra la imagen de la tercera edad como un momento de la vida en la que no hay actividad, el informe de la UCA nos dice que 9 de cada 10 adultos mayores cumplen roles y tareas en el ámbito del hogar. No solo eso, sino que también muchos cuidan de otras personas que están a su cargo.

Ahora bien, se nota una severa caída de la actividad a partir de los 75 años. Y por las características de la generación que actualmente está comprendida en la tercera edad, existe una brecha en las tareas por género. Las mujeres mayormente realizan tareas de limpieza, lavan, planchan, preparan la comida y cuidan de otras personas. Por su parte los hombres generalmente se encargan de los arreglos del hogar y las compras, “los mandados”.

Los datos que marcan un déficit, de eso se trata el estudio de la deuda social, tienen que ver con la valoración familiar y el cariño. Dos de cada diez personas mayores presentan déficit de valoración familiar en dos formas: en la toma de decisiones y en la atención de la salud. A su vez tres de cada diez adultos mayores presentan un déficit en la comprensión emocional por parte de los otros.

La primera conclusión que arroja el estudio, y a la que adherimos, sostiene que todas estas situaciones de déficit indican una valoración familiar que no contribuye a conformar un marco favorable a la autonomía y la independencia de las personas mayores. O sea, van en detrimento de la calidad de vida y el bienestar de estas personas.

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