Especialistas advierten sobre la necesidad de reforzar la prevención de quemaduras

Por Redacción Curar con Opinión

La dermatóloga Yael Borojovich, integrante del servicio médico de OSPEDYC, destacó la importancia de desarrollar campañas sostenidas de prevención de quemaduras y de promover hábitos de cuidado en el hogar y en el trabajo. La especialista remarcó que, aunque muchas de estas lesiones pueden evitarse, aún se registran numerosos casos por descuidos cotidianos, especialmente en niños y personas mayores.

Las quemaduras son lesiones que dañan los tejidos de la piel y pueden tener diferentes causas, entre ellas el contacto con fuego, líquidos calientes, vapor, exposición solar, sustancias químicas, electricidad o incluso rayos. Su gravedad depende de la profundidad del daño y de la extensión de la superficie afectada. Mientras que las quemaduras leves suelen curar sin dejar secuelas, las más graves pueden comprometer tejidos internos, requerir injertos de piel y poner en riesgo la vida.

Borojovich explicó que, ante una quemadura provocada por fuego, es esencial actuar con rapidez. En esos casos se recomienda sofocar las llamas envolviendo a la persona con una manta o haciéndola rodar en el suelo, y luego enfriar la zona con agua corriente. Es fundamental no aplicar hielo ni remedios caseros, retirar con cuidado la ropa y los objetos que no estén adheridos a la piel, y cubrir la lesión con gasas o vendajes estériles antes de buscar asistencia médica. En bebés y niños pequeños debe actuarse con especial precaución para evitar la pérdida de calor corporal, y cuando una extremidad se inflama se sugiere mantenerla elevada hasta recibir atención profesional.

La especialista advirtió que existen zonas del cuerpo donde cualquier quemadura, aunque parezca pequeña, requiere una evaluación médica inmediata. Entre ellas mencionó la cara, las manos, los genitales, la boca, las articulaciones o aquellas áreas donde la lesión supere los ocho centímetros de diámetro. También insistió en que las quemaduras químicas, eléctricas o producidas por rayos demandan atención urgente por el riesgo de afectar órganos internos.

Según la médica, la prevención constituye la herramienta más eficaz para reducir este tipo de accidentes. Recomendó mantener a los niños alejados de la cocina, manipular con cuidado líquidos calientes, comprobar la temperatura del agua antes del baño y proteger la piel del sol. Asimismo, subrayó la necesidad de cubrir enchufes, guardar productos inflamables y evitar dejar velas, planchas o estufas al alcance de los más pequeños.

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