Estrés postvacacional: el difícil regreso
Después de las vacaciones suele costar mucho retomar el ritmo laboral y de los quehaceres domésticos. Si no se toman ciertos recaudos, el desborde de actividades puede provocar ciertos problemas de salud, con lo que se hace necesario consultar a un especialista.
El período de vacaciones es uno de los más esperados, para lograr el anhelado relax después de un intenso año de trabajo o estudio. Pero como todo, las vacaciones también se terminan y hay que volver a las obligaciones cotidianas, lo que puede generar algún trastorno que se conoce en el ámbito de la medicina como el `estrés postvacacional`. El regreso a la casa y las actividades diarias, puede ser tan triste, como alegre la huida hacia el destino elegido para el descanso. Ponerse al día es una de las que más asusta, llegando incluso a provocar cuadros de estrés que muchas veces requieren de la atención médica. Tiene que ver con la ansiedad de adelantarse mentalmente a lo que se viene, tanto en la oficina como en el hogar; puede provocar desde malestares físicos hasta síntomas depresivos. El retorno a las obligaciones y responsabilidades laborales tras el merecido descanso anual, implica la vuelta de las tensiones, las órdenes de superiores o bien la responsabilidad adicional de ser quien carga con el peso del éxito sobre las espaldas. Son cuestiones que hacen complicado el regreso al ritmo diario, luego de los días de placer, relax y de distensión en algún centro vacacional. Si no se toman ciertos recaudos, este regreso al trabajo puede desembocar en un estrés postvacacional y habrá que estar atentos, en este caso, a dolores de cabeza, taquicardia, alteraciones digestivas, inapetencia, opresión en el pecho, bajón anímico, cansancio, pesadez del cuerpo, además de angustia, depresión, falta de concentración o dificultad para conciliar el sueño. El retorno a la rutina, ya sea laboral u hogareña, genera un quiebre mental y eso puede causar un agotamiento; es que el estrés postvacacional tiene que ver con la ansiedad de adelantarse mentalmente a lo que se viene, tanto en la oficina como en el hogar. Si los síntomas antes descriptos permanecen durante más de 14 días y no se puede `salir del bache`, es el momento para recurrir a la consulta de un profesional médico. Otra de las características que se reconocen en este período, es la `lentitud` cuando se retorna a la tiranía del reloj y la corbata. No es que uno esté menos ágil, sino que no nos damos cuenta en esas situaciones la rapidez que le imprime a las actividades. Cuando uno logra parar se da cuenta que vivía a un ritmo desorbitado y alocado. El regreso al ritmo de todos los días no siempre es fácil y puede provocar algún tipo de alteración en la salud.
Algunos consejos para hacer mas llevadero el regreso. Una vez finalizadas las vacaciones, lo primero que surge es preguntarse cómo volver a la rutina, y para eso hay que tener en cuenta algunos aspectos importantes que se detallan a continuación: Lo ideal es planificar la primera semana con tranquilidad, con las cosas más importantes solamente. Nada se va a venir abajo. La planificación, a su vez, tiene mucho que ver con la hiperexigencia y el sentirse imprescindible, el clásico `si yo no lo hago, no lo hace nadie`; si esto es así, se tiende a llenar la agenda. Otra de las cosas aconsejables es un período de adaptación previa de 48 horas y no volver de las vacaciones pocas horas antes de sumergirse en el mundo laboral. También es importante la readaptación al clima laboral. La primera semana es fundamental, porque se trata de la readaptación al clima laboral, y una vez que ésta pasó, ya se engancha el ritmo. Hay que bajar las exigencias para que el trabajo pueda ser disfrutado. Bajar el nivel de autoexigencias es favorable para poder disfrutar del trabajo. Para que sea más fácil, lo mejor es hacerse una escapada en los primeros fines de semana u organizar salidas con amigos de manera tal de poder pensar en relajarse y recrearse de manera semejante a las vacaciones.
Períodos más cortos de descanso, una buena opción. En la actualidad existe una creciente tendencia a evitar lo más posible los largos períodos de ocio y optar por diversos momentos de vacaciones más breves a lo largo del año. Eso puede ser bueno para evitar reincorporarse al trabajo después de un largo período de ausencia. Planifique intervalos durante el año. El malestar se incrementa por la lejanía del próximo descanso. Lo ideal es planear una alternativa: una escapada de fin de semana o guardarse unos días para más adelante. Tome el ocio como un derecho. Aún no saliendo de vacaciones, hacerse un espacio para el placer. No llevar trabajo a casa los fines de semana y no trabajar desde el hogar es fundamental para darse cuenta de que el descanso ayuda a no caer en cuadros de estrés. Que el regreso sea gradual. Adaptarse al ritmo de las tareas cotidianas lleva entre dos y tres semanas. Exigirle al cuerpo y a la cabeza que se adapte de inmediato a la rutina es imposible. Por eso es mejor volver unos días antes, o en vacaciones levantarse y acostarse al mismo horario que lo hacemos durante el año. Descansar no es malo. El descanso es fundamental para recobrar las fuerzas y el equilibrio del organismo para su mejor rendimiento; es importante tener en cuenta esto, en una sociedad donde se tiene una manera de pensar productiva, con el lema `si no hago algo, no sirvo. Tengo que estar todo el tiempo produciendo, sino está mal`. Uno de los temas que se han constatado con investigaciones, es que en torno a un 25% de enfermos coronarios de entre 40 y 60 años son adictos al trabajo, con una entrega desproporcionada e irrefrenable a la actividad laboral a costa de suprimir la vida personal y familiar y de sacrificar otros aspectos gratificantes de la existencia humana. Además la adicción al trabajo suele aumentar los factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión, las alteraciones de los lípidos, el sedentarismo, la obesidad y el consumo de drogas químicas. Evite el consumo abusivo de café, alcohol, tranquilizantes e hipnóticos que persiguen neutralizar el agotamiento emocional.-
El Norte (San Nicolás)
