Fuente: Sin Mordaza
Las investigaciones permiten demostrar que cada vez son más las personas que reaccionan de manera positiva a la dieta exenta de gluten, aunque no padezcan la enfermedad celíaca.
La celiaquía es una enfermedad frecuente que puede debutar a cualquier edad. Es un trastorno de mala absorción caracterizado por intolerancia intestinal al gluten contenido en las harinas de trigo, avena, cebada y centeno. Se manifiesta a través de una multiplicidad de síntomas que suelen confundir el diagnóstico. Tras comprobarse que la nena chaqueña internada en Rosario con un cuadro de desnutrición, padece esta patología, los especialistas instan las personas a consultar ante el menor síntoma.
«Es importante remarcar, que la celiaquía existe en nuestro medio. Una de cada 150 personas la padecen y puede manifestarse tanto en niños como en adultos», dijo en diálogo con Rosario3.com, la gastroenteróloga Marisa Parrotta, pero señaló que a medida que avanzaron las investigaciones, se pudo comprobar que «los pacientes sensibles al gluten, con biopsia negativa, son más frecuentes que los celíacos declarados».
«Además de ser adictivo, el gluten es una sustancia tóxica para la mucosa del intestino de cualquier persona. Esto puede constatarse en pacientes que al comer alimentos con gluten experimentan distención intestinal, inflamación, incomodidad, disconfort, aunque sus análisis de anticuerpos y aún la biopsia de intestino arroje resultados negativos», explicó la especialista.
Si bien la celiaquía puede aparecer a cualquier edad, es importante el diagnóstico en la infancia ya que, como no siempre se manifiesta a través de síntomas digestivos (como diarrea o dolor abdominal), los pacientes suelen consultar por las complicaciones posteriores que provoca el trastorno de mala absorción. Si el médico no sospecha y no ahonda en la posibilidad de la enfermedad celíaca como probable causa de ese síntoma, el diagnóstico se confunde y no se ataca el problema.
«Hay un daño en la mucosa del intestino del paciente celíaco que conlleva a un déficil de absorción de los nutrientes esenciales para la vida. Con el tiempo, el trastorno conduce a déficits carenciales (baja talla en los niños, retraso en el desarrollo y en el crecimiento, trastornos en la conducta, irritabilidad, retraso en el habla). Frente a estos síntomas, los padres y el pediatra tienen que estar alertas, para evitar llegar a la desnutrición, como en el caso de la niña internada recientemente en el hospital Vilela», dijo Parrotta.
A nivel mundial, se estima que el tiempo promedio de diagnóstico de esta enfermedad es de ocho años, ya que el paciente deambula de médico en médico (dermatólogos, ginecólogos, odontólogos) con síntomas muy variados como anemia, osteoporosis temprana, trastornos en la piel y el pelo, aftas bucales a repetición, entre otros. Por eso, es importante que se conozca y difunda la existencia de esta enfermedad -que sólo se trata con la dieta exenta de gluten- para que los potenciales pacientes estén alertas y consulten lo antes posible, y para que los médicos les pidan los análisis y estudios que conducen a su detección.
«Durante años, muchos celíacos que consultaban por decaimiento, debilidad o cefaleas muy frecuentes fueron mal diagnosticados y se los trató como pacientes con colon irritable o fatiga crónica. Esto es perjudicial porque si el paciente no empieza la dieta sin gluten lo antes posible, su intestino delgado sigue no absorbiendo los nutrientes que el organismo necesita y se va debilitando cada vez más», señaló la especialista.
Cuánto incide el factor genético
Los investigadores sostienen que existe una predisposición genética en el paciente celíaco. Hay un componente hereditario, pero no todos lo manifiestan fenotípicamente. No se sabe aún por qué, algunos pacientes (niños o adultos; hasta un 20 por ciento de los pacientes debutan por encima de los 60 años), ante la presencia de la toxina (gluten), desarrollan la enfermedad en algún momento de sus vidas. Incluso, algunos hijos de padres celíacos desencadenan la enfermedad y otros, no.
«Es probable que en algunas familias, los integrantes que no llegan ser celíacos, sí sean sensibles al gluten. Son pacientes que al hacer la dieta, notan una importante mejoría, pero si se les realiza la biopsia, el resultado es negativo al igual que la serología (estudio que permite comprobar la presencia de anticuerpos en sangre) más importante. Por lo tanto, no se los pueden catalogar como pacientes celíacos», precisó la profesional.
La celiaquía se detecta por análisis de sangre. Si los análisis dan algún positivo, se evalúa si es necesaria la realización de una biopsia intestinal. Lo conveniente es que el paciente consulte con su médico para descartar la enfermedad enfermedad.
En Argentina, una de cada 150 personas padece la enfermedad, con un índice elevado al igual que en España y otros países europeos, de cuyos habitantes desciende gran parte de la población nacional. No ocurre lo mismo en Chile, Colombia y Perú, donde se registra un índice de un paciente cada 800 / 900 personas.
En Asia y África los casos son mucho menos frecuentes, aunque hay una excepción. Se trata de Malawi, un país ubicado al sureste de África, que detenta la mayor cantidad de casos a nivel mundial. El fenómeno podría estar causado por la frecuente consanguinidad de la población y por las características de su alimentación basada prioritariamente en el trigo.









