Justificada inquietud por la reiterada carencia de vacunas en nuestra región

Con la falta de dosis de la vacuna triple viral en la Región -destinada a prevenir el sarampión, la rubéola y la paperas- se experimenta una vez más la carencia de una de las vacunas incluidas en el calendario nacional de inmunizaciones, con directo y exclusivo perjuicio para niños de 1, 6 y 11 años de edad, cuyos padres y responsables desean cumplir con los programas médicos dispuestos justamente desde el propio Estado y cuya característica esencial consiste en que son de aplicación obligatoria. Desde fuentes médicas se indicó que como se trata de una vacuna que no es nacional y debe importarse, puede ser este un inconveniente a la hora de contar regularmente con esta vacuna. Asimismo, detallaron que en el país falta aún desarrollo para producir esta clase de vacunas. Hay producción de bacterianas, pero no virales, que requieren alta tecnología y un fuerte desarrollo científico, se indicó. Cabe señalar que el faltante fue admitido en el ministerio de Salud provincial, desde donde se aseguró que en las próximas horas las dosis se encontrarán otra vez disponibles para que puedan ser aplicadas a los chicos. Se consignó que la no disponibilidad de la triple viral se suma a la escasez que se vivió con la triple viral bacteriana que durante varios meses no estuvo disponible en los vacunatorios públicos. Ambas están incluidas en el calendario nacional de Inmunizaciones, y por lo tanto son de aplicación obligatoria y gratuita. Desde octubre pasado se conocieron reclamos de personas que debían iniciar o continuar con la dosis y el ministerio de Salud provincial había puntualizado que la escasez no iba a tardar en solucionarse. Ya se ha dicho en anteriores ocasiones que los planes de vacunación deben cumplirse sin interrupciones, por lo que resulta esencial la existencia suficiente de dosis en hospitales y farmacias. Desde luego que las vacunas son clave para la prevención de muchas enfermedades y resultan esenciales para mejorar las defensas del organismo de las embarazadas y de los menores de edad. De allí que, afortunadamente, sean cada vez más las familias que quieren tener al día el calendario de vacunación, intentando así respetar los cronogramas dispuestos por las autoridades sanitarias. Si bien en los últimos tiempos se ha podido advertir una mayor preocupación de las autoridades sanitarias por divulgar en la población principios que hacen a una mejor prevención de la salud, resulta absolutamente imprescindible que, para el último de los casos mencionados, el Estado ponga especial empeño para cumplir con su parte. Como se recodará, poco tiempo atrás volvió a registrarse en nuestra zona la escasez de vacunas antigripales, lo que marcó una contradicción inexplicable ya que, por un lado, se impulsan y promueven campañas preventivas, que resultan imprescindibles y trascendentes, y por el otro, se priva a los establecimientos sanitarios y a la población de las dosis que hacen falta. No es preciso extenderse en argumentaciones para fundamentar la importancia que tiene garantizar la plena eficacia de los programas de vacunación. De todos modos, la experiencia acumulada -que, inexplicablemente, no deja de ser rica en materia de demoras u otros trastornos y que por ello causa una justificada inquietud- aconseja a las autoridades a que se intensifiquen esfuerzos para garantizar la suficiente e ininterrumpida disposición.
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