La atención de las farmacias al PAMI pende de un hilo

 

Por Dr. Daniel Cassola

Luego de que la semana pasada se dejara de atender a los afiliados al PAMI durante dos días, las farmacias, la industria farmacéutica y la obra social llegaron a una suerte de cuarto intermedio en el que se restablecieron los servicios y el convenio que vencía en el último día de este año se prorrogó por un mes más.

De todas maneras, la situación es delicada. El sistema que provee a los jubilados de medicamentos con descuentos (algunos del 100 por ciento, otros de un porcentaje y no del total) corre serios riesgos de dejar de funcionar.

Para lograr unos días de estabilidad el PAMI efectuó un pago extraordinario a la industria farmacéutica para que esta, a su vez, gire el dinero a las farmacias. En esta suerte de contrato tripartito, los representantes de las farmacias aducen que son los más perjudicados.

En rigor de verdad el convenio del PAMI es directo con la industria farmacéutica, a quien le compran los medicamentos, o le pagan el porcentaje que se cubre para sus afiliados. Pero en la práctica quienes dispensan los remedios a los jubilados son las farmacias. Si los pagos se atrasan, como denuncian que sucedió actualmente, es la farmacia quien debe cubrir el agujero.

Cuando la situación llega a un límite en el que los farmacéuticos no pueden bancar más la cobertura de los medicamentos llegamos a la situación que estalló la semana pasada. Hay comercios que son pequeñas empresas familiares por lo que no es correcto pedirles que financien al sistema de provisión de medicamentos de la obra social más grande de Latinoamérica.

El contrato que vence ahora el 31 de enero de 2017 debería ser reformulado para que los jubilados no sufran nuevamente un paro en sus prestaciones. Quizás el PAMI debería asegurar la provisión de medicamento de forma más directa, ahorrando una posta en la cadena del dinero.

El único sector que eligió no expresarse durante estos días fue el de la industria farmacéutica. Las farmacias dejaron en claro que con deudas como las actuales (algunas se remontan hasta agosto) no pueden funcionar. El PAMI, a través de su máxima autoridad Carlos Regazzoni, afirmó que ellos no estaban atrasados con los pagos.

Un sistema más transparente y eficaz podría garantizar una mejora atención a los jubilados y demás afiliados del PAMI, que en definitiva son los mayores perjudicados cuando la situación se torna crítica.

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