La buena nutrición es clave para la salud y el rendimiento escolar

La Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas (Aadynd) renovó la recomendación al iniciarse otro ciclo lectivo porque, pese a lo claro e incuestionable del concepto, la mayorí­a de los niños argentinos  ingieren muchas golosinas, gaseosas, papas fritas, alfajores, productos pobres en minerales y vitaminas y ricos en grasas, sodio y calorí­as vací­as.

`Un buen desayuno es fundamental para que el chico tenga la energí­a y los nutrientes que necesita. Por ejemplo, puede incluir leche, fruta y tostadas untadas con queso`, explicó Romina Sayar, en una exposición organizada por la Aadynd.

La especialista propuso variaciones sobre una base similar para hacer atractiva la propuesta a los niños, en un marco de compromiso de los padres para poder vencer malos hábitos.

`Un buen desayuno es fundamental para que el chico tenga la energí­a y los nutrientes que necesita. Puede ser un licuado de frutas y galletitas integrales con queso, o bien yogur más copos de cereales y jugo de naranja. También se les puede dar leche chocolatada`, sugirió.

En cuanto a las colaciones, que se ingieren entre las comidas principales para no llegar con mucho hambre a la siguiente, propuso aprovecharlas para incorporar más nutrientes, por ejemplo, dándoles a los chicos para el recreo una fruta, una barrita de cereal, o frutas secas, o sugerirles que compren un yogur y no una gaseosa o un jugo azucarado.

`Los productos deben estar disponibles y los padres inculcar su consumo a los hijos. La etapa de la infancia y la adolescencia es clave para los hábitos`, subrayó Sayar.

En la misma reunión, su colega Cecilia Brett, fundamentó la conveniencia de estos alimentos para reforzar la incorporación de nutrientes clave como calcio, vitaminas A y C, fibra, hierro y zinc, que suelen ser deficitarios en las dietas descuidadas.

`El calcio, presente en los lácteos por ejemplo, es importantí­simo para el crecimiento de la masa ósea. La falta de vitamina A deteriora la visión nocturna. Las fibras previenen enfermedades como la diabetes, el sobrepeso, el colesterol. La falta de hierro perjudica el desarrollo intelectual, y la de zinc retarda el crecimiento en la talla`, enumeró en forma somera.

La recomendación experta es que los niños coman alimentos de todos los grupos pero en la medida conveniente de cada uno, con mayor proporción de cereales integrales, legumbres, frutas y verduras.

En materia de lácteos, un niño necesita por dí­a el equivalente a dos tazas de leche y una porción de queso; de carnes (pescado, pollo o roja) basta con una porción chica o bien un huevo.

`No significa que los chicos no deban comer grasas ni aceites ni dulces. El problema está en las proporciones. Por ejemplo, lo que necesitan de azúcar para todo un dí­a es cuatro cucharaditas y otras cuatro de mermelada`, detalló la especialista.

Las expositoras, que fueron presentadas por la presidenta de la entidad, Graciela González, dijeron que según datos oficiales, 31,5 por ciento de los niños pequeños presentan sobrepeso y que 10,4 por ciento sufren de obesidad. Alertaron que, a menos que eso sea corregido a edad temprana, en la adultez deriva en obesidad, hipertensión y diabetes y otras dolencias.

Expertos en nutrición recomiendan a las familias con niños en edad escolar asegurarles un buen desayuno y colaciones saludables como condición básica para su salud, buen desarrollo y rendimiento intelectual.

La Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas (Aadynd) renovó la recomendación al iniciarse otro ciclo lectivo porque, pese a lo claro e incuestionable del concepto, la mayorí­a de los niños argentinos aíºn ingieren muchas golosinas, gaseosas, papas fritas, alfajores, productos pobres en minerales y vitaminas y ricos en grasas, sodio y calorí­as vací­as.

`Un buen desayuno es fundamental para que el chico tenga la energí­a y los nutrientes que necesita. Por ejemplo, puede incluir leche, fruta y tostadas untadas con queso`, explicó Romina Sayar, en una exposición organizada por la Aadynd.

La especialista propuso variaciones sobre una base similar para hacer atractiva la propuesta a los niños, en un marco de compromiso de los padres para poder vencer malos hábitos.

`Un buen desayuno es fundamental para que el chico tenga la energí­a y los nutrientes que necesita. Puede ser un licuado de frutas y galletitas integrales con queso, o bien yogur más copos de cereales y jugo de naranja. También se les puede dar leche chocolatada`, sugirió.

En cuanto a las colaciones, que se ingieren entre las comidas principales para no llegar con mucho hambre a la siguiente, propuso aprovecharlas para incorporar más nutrientes, por ejemplo, dándoles a los chicos para el recreo una fruta, una barrita de cereal, o frutas secas, o sugerirles que compren un yogur y no una gaseosa o un jugo azucarado.

`Los productos deben estar disponibles y los padres inculcar su consumo a los hijos. La etapa de la infancia y la adolescencia es clave para los hábitos`, subrayó Sayar.

En la misma reunión, su colega Cecilia Brett, fundamentó la conveniencia de estos alimentos para reforzar la incorporación de nutrientes clave como calcio, vitaminas A y C, fibra, hierro y zinc, que suelen ser deficitarios en las dietas descuidadas.

`El calcio, presente en los lácteos por ejemplo, es importantí­simo para el crecimiento de la masa ósea. La falta de vitamina A deteriora la visión nocturna. Las fibras previenen enfermedades como la diabetes, el sobrepeso, el colesterol. La falta de hierro perjudica el desarrollo intelectual, y la de zinc retarda el crecimiento en la talla`, enumeró en forma somera.

La recomendación experta es que los niños coman alimentos de todos los grupos pero en la medida conveniente de cada uno, con mayor proporción de cereales integrales, legumbres, frutas y verduras.

En materia de lácteos, un niño necesita por dí­a el equivalente a dos tazas de leche y una porción de queso; de carnes (pescado, pollo o roja) basta con una porción chica o bien un huevo.

`No significa que los chicos no deban comer grasas ni aceites ni dulces. El problema está en las proporciones. Por ejemplo, lo que necesitan de azúcar para todo un dí­a es cuatro cucharaditas y otras cuatro de mermelada`, detalló la especialista.

Las expositoras, que fueron presentadas por la presidenta de la entidad, Graciela González, dijeron que según datos oficiales, 31,5 por ciento de los niños pequeños presentan sobrepeso y que 10,4 por ciento sufren de obesidad. Alertaron que, a menos que eso sea corregido a edad temprana, en la adultez deriva en obesidad, hipertensión y diabetes y otras dolencias.

Jornada Online (Rawson – Chubut)

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