La carrera ahora es para evitar el colapso


Luego de tres semanas de vigencia de las restricciones para la vida social, sobre todo durante la noche, se aprecia un descenso en el nivel de contagio. Pero aún las internaciones y los registros sobre fallecimientos no ceden. Hay más de 80 por ciento de ocupación en terapia intensiva en los grandes centros urbanos.

Por Dr. Daniel Cassola

En principio la disyuntiva estaba planteada entre la segunda ola y la campaña de vacunación. Ya sabemos que sucedió primero. Una vez desatada la nueva oleada de contagios lo que se busca ahora es evitar el tan temido colapso del sistema sanitario, que está al límite, no solo por las tasas de ocupación sino por la energía y el ánimo de sus trabajadores.

En las últimas dos semanas se registra un descenso del diez por ciento de los contagios a nivel país. Los casos encontraron su pico entre el 16 y el 20 de abril, ambas jornadas en las que se reportaron más de 29 mil casos positivos. Desde entonces se registra un descenso que no es para realizar ningún tipo de festejo pero que al menos marca lo que podría ser el inicio de una tendencia positiva.

Los casos están bajando día a día. Por ejemplo, ayer fueron alrededor de 16 mil contagios mientras el lunes anterior habían sido 18 mil. Todavía son muchos y el nivel de transmisión es muy alto. Hay que recordar que los lunes es el día hábil de la semana que suele tener los registros más bajos, por la dinámica con la que se realizan los tests y se cargan los datos.

Según el senador provincial de Corrientes Martín Barrionuevo, que publica diariamente estadísticas sobre la pandemia, se necesitan al menos tres semanas de un descenso sostenido, de alrededor del 20 por ciento cada una, para volver a la situación que había en el pico del año pasado. Esa apreciación puede dar una idea de lo rápido que empeoró la situación de la pandemia en la Argentina.

“Lo que primero veremos en un tiempo es la reducción de la letalidad, que es previa a la reducción de la mortalidad. La disminución de la mortalidad solo la observaremos en la medida en que mantengamos constantes los casos o los bajemos. Con el promedio de infectados a diario es imposible que disminuyan las muertes”, aseguró Barrionuevo. Es importante resaltar que la pandemia siempre brinda datos atrasados. O sea, los casos positivos reflejan la movilidad de hace una semana, y a su vez los internados o fallecidos también dan cuenta del contagio de varios días atrás.

La baja en los contagios está lejos de ser definitiva. Todavía no empezaron los días fríos ya que los primeros se esperan para esta semana. Es probable que la población vuelva a estar más en espacios cerrados donde es más fácil la transmisión del virus. Es importante por eso que la campaña de vacunación produzca un avance significativo en mayo. Si se logra vacunar a todos los mayores de 60 años es probable que la mortalidad baje. Si se avanza más, el descenso de casos puede ser más sostenido. Pero si ninguna de las dos cosas sucede todo podría volver a empeorar.

“La temperatura bajará en mayo, y en dos semanas podría cambiar el comportamiento de la gente, que tiende a estar más en espacios cerrados. Aumentaría la transmisibilidad y se saturaría el sistema de salud de nuevo. El peor escenario: con las temperaturas bajas y si no se accede a más de 10 millones de dosis de vacunas, sin política de testeos y rastreos de contactos estrechos, en un mes volverían a aumentar los casos de Covid-19″, aseguró el especialista en Infectología Roberto Debbag a Infobae. Son escenarios, posibilidades. Ninguna está descartada. La primera carrera del año, la que se dio entre la segunda ola y la vacunación, se perdió. Resta saber qué pasará con la segunda.

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