Funciones esenciales y remuneraciones menos que ordinarias

Durante la pandemia, que todavía no termina, quedó en claro que ante las crisis todo el personal de salud es esencial. Pero los salarios que perciben, según denuncian sus representantes, no están a la altura de la importancia de su trabajo.

Por Dr. Daniel Cassola

Desde marzo, cuando el coronavirus desembarcó en el país, a hoy más de 58 mil trabajadores de la salud se infectaron de coronavirus. 347 de ellos fallecieron a causa de la enfermedad. Desde hace meses distintos sectores del sistema sanitario comenzaron a organizarse para elevar la voz. Las enfermeras porteñas fueron de las primeras en empezar a hacer circular consignas con reivindicaciones.

Hoy las frases más populares dentro de los trabajadores de la salud son: “Somos esenciales que nos paguen como esenciales” y “Somos profesionales queremos que nos reconozcan”. El principal reclamo es salarial. Hoy el salario inicial de los médicos, de 49.900 pesos, supera por unos pocos pesos a la línea de pobreza. El de los enfermeros, directamente, se encuentra por debajo del monto mínimo que se según el Indec es necesario para no ser pobre.

“Un médico con siete años de Facultad de Medicina y cinco de residencia cobra un bruto de 58 mil pesos. Lo que con los descuentos lo lleva casi a la canasta básica”, informó Ricardo Solari, secretario general de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad (AMM). “En todo el año nos habían dado un 7,9 por ciento de aumento y ahora nos ofrecen tres subas del 5 por ciento hasta enero de 2021 y dos bonos de 12 mil pesos por única vez, todo no remunerativo. No compensa ni siquiera la inflación”, agregó el médico.

La suma total da un 18 por ciento de aumento en 2020 que llegaría al 23 por ciento en el primer mes del año próximo. Del otro lado no hay ningún cálculo que ubique a la inflación del año en menos del 35 por ciento. A esto hay que agregar que no se trata de un año más, en el que los médicos pueden ganar un peso más o menos. En definitiva todos los trabajadores tienen años, en un contexto inflacionario, en el que le ganan y otros que pierden contra la suba de precios. Pero 2020 es todavía un año duro, difícil y especial, en el que el esfuerzo de los trabajadores del sistema sanitario fue mayor, más incómodo y más peligroso también. Allí están las cifras de contagiados y muertos que citamos al principio.

 “La pandemia puso de relieve lo vital que hacemos: el lugar que ocupamos, el esfuerzo y la exposición. Y no solo son los 400 que se murieron, sino sus familiares”, comentó Vanina Edul, doctora en Medicina y especialista en terapia intensiva del Hospital Fernández. “Yo contagié a mi marido y a mi hija. Tengo familiares en situación delicada de salud que no vi en todo el año para no exponerlos. Estoy quemada psíquicamente. Paro el auto para ponerme a llorar. La semana pasada casi se me muere una embarazada. No paré ni un día de trabajar y nunca la terapia intensiva de mi hospital estuvo a menos del 90 por ciento. Incluso hemos trabajado con terapia al 120 por ciento porque durante el día teníamos que sacar algunos pacientes y meter otros en turnos”, contó la médica, que además aseguró que lleva gastados “40 mil pesos en equipos de protección personal porque los que nos da la Ciudad son malos y a veces tengo que lavar camisolines a las 5 de la mañana en medio de una guardia”.

Entre las deudas de 2020 queda el reconocimiento para el personal de salud. Si algo se aprendió, queremos creer, es la importancia de su trabajo y su tarea. Este año más que nunca son los que pusieron el cuerpo.

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