
Ya son seis los casos en 2015 de menores muertos por causas como desnutrición y enfermedades asociadas a la pobreza.
Por Dr. Daniel Cassola
Todavía el mundo no se recupera de la conmoción que significó la foto del niño sirio Aylan Kurdi, muerto en una playa turca luego de intentar escapar de la guerra.
La imagen cobró tal difusión e impacto que obligó a las potencias europeas a replantear la política que estaba llevando adelante respecto de los inmigrantes.
Por otra parte, ayer se conoció, aquí en Argentina, la triste noticia del fallecimiento de Oscar Sánchez, un niño de la etnia qom chaqueño que murió a los 14 años. Pesaba solo 11 kilos y padecía de tuberculosis y neumonía.
La organización que realizó la denuncia, la Fundación Nelson Mandela, informó que antes del deceso el niño había sido derivado a Resistencia pero ya prácticamente sin ninguna esperanza de vida.
Por otra parte se constató que en sus 14 años, Oscar prácticamente no había recibido atención sanitaria alguna. Incluso su madre había fallecido por una peritonitis mal atendida en el puesto sanitario de la zona, Fortín Lavalle, hace unos años atrás.
Al parecer el caso de Oscar está lejos de ser una excepción. Ayer la intendenta de Resistencia y candidata a la gobernación por el radicalismo, Aída Ayala, denunció que en similares condiciones fallecieron dos mil niños entre 2010 y 2014. Además la funcionaria recalcó que en el Chaco el 50 por ciento de la población no tiene acceso al agua potable.
Por lo pronto, en 2015, la Fundación Mandela lleva registro de cinco fallecimientos con un patrón similar: menores desnutridos, enfermedades evitables y falta de atención sanitaria.
Si hablamos de Chaco es inevitable hacer referencia a Jorge Capitanich. El ex gobernador y ex jefe de gabinete de ministros ha dicho públicamente, en más de una ocasión, que en nuestro país la pobreza está prácticamente erradicada.
Ayer, obligado por las circunstancias, Capitanich se refirió al tema. Dijo: “Por supuesto que nos duele una muerte que se da por una cuestión cultural”. Además admitió que el hecho se da por razones que son evitables y sostuvo que “sabemos lo que nos falta hacer”.
Es curiosa la utilización de la palabra cultural. No hace falta ser antropólogo o etnólogo para saber que ninguna cultura del mundo se deja morir por desnutrición. Es, evidentemente, un problema social.
Quizás hagan falta más fotos de alto impacto que circulen en los medios para que casos como el de Oscar Sánchez no se vuelvan a repetir.









