La edad de las arterias, un nuevo indicador clave para prevenir enfermedades cardiovasculares
Por Redacción Curar con Opinión
La rigidez arterial y la llamada “edad vascular” se están consolidando como indicadores más precisos del riesgo cardiovascular que la edad cronológica. Según especialistas, conocer este valor permite definir estrategias personalizadas de prevención y tratamiento, y podría cambiar la forma en que se diagnostican y abordan las enfermedades cardíacas. Este será uno de los temas centrales del Congreso de Cardiometabolismo 2025 de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), que se desarrollará el 13 y 14 de agosto en La Rural.
La edad vascular refleja el estado real de los vasos sanguíneos, en particular de las arterias grandes como la aorta. Su principal determinante es la rigidez arterial: cuando las arterias pierden elasticidad, se incrementa la carga sobre el corazón y se afectan órganos vitales como el cerebro, el riñón y el páncreas. Una rigidez elevada se asocia a hipertensión, insuficiencia cardíaca, deterioro cognitivo y enfermedad renal crónica.
El método más utilizado para medirla es la velocidad de onda de pulso (VOP), un estudio no invasivo que puede realizarse en el consultorio del cardiólogo y que dura lo mismo que una toma de presión arterial. Cuanto más rígidas estén las arterias, mayor será la velocidad registrada. Al comparar la edad vascular con la cronológica, los médicos obtienen una imagen clara del envejecimiento cardiovascular.
“El valor predictivo de la rigidez arterial es comparable al de la hipertensión o el colesterol elevado”, explicó el Dr. Ezequiel Forte, presidente del Comité Científico del Congreso. “Nos permite identificar pacientes que, aunque no presenten factores de riesgo clásicos, ya tienen daño arterial y requieren intervenciones tempranas”.
El Dr. Guido Damianich, vicepresidente del Comité, destacó que esta herramienta ayuda a que el paciente comprenda mejor su riesgo. “Si una persona de 45 años descubre que sus arterias tienen 65, entiende que algo no está bien y se motiva a cambiar hábitos”, señaló. Entre los factores que aceleran el envejecimiento vascular se cuentan la hipertensión, la diabetes, el colesterol alto, la obesidad abdominal, el tabaquismo, el sedentarismo y la dieta poco saludable.
