Por Dr. Daniel Cassola
A fin de año uno suele hacer balances, pensar en el debe y el haber personal. Pero también es un momento en el que se puede observar cómo estamos parados e identificar qué es lo que necesitamos cambiar.
Una cuestión central en cualquier país con aspiraciones es la educación. Al respecto, un informe elaborado por el centenario Partido Demócrata Progresista, pone sobre el tapete una serie de problemas que presenta el sistema educativo.
La forma más sencilla de corroborar los resultados educativos es a través de números. Y justamente los números no dejan muy bien parada a la Argentina en educación.
De manera aproximada solo el 25 por ciento de los chicos que comienza el primario termina el secundario en tiempo y forma. En otras palabras, solo uno de cada cuatro cumple con la educación obligatoria en el tiempo estipulado.
Si nos centramos solo en la escuela secundaria, el 43 por ciento de los que arranca la termina a su debido tiempo. Este dato pone a la Argentina muy atrás de otros países de la región como Perú, donde el índice es de 70 por ciento, Chile con el 68 por ciento y Cuba con el 63 por ciento.
Otro problema que se manifiesta en Argentina con respecto a la educación es la inequidad. Así como sucede en la salud, donde hay muchísimas diferencias entre sub sectores, provincias y hasta municipios, lo mismo pasa en el ámbito educativo.
En la Ciudad de Buenos Aires egresan, en el tiempo adecuado, 43 de cada 100 chicos que comienzan el secundario. Pero ese promedio en los distritos del Conurbano bonaerense baja a 29 por ciento.
La provincia con el menor índice es Misiones, con el 20,5 por ciento de egresados del secundario si tomamos en cuenta los chicos que comenzaron el primario doce años antes.
Pero la desigualdad no solo se da entre provincias o municipios sino también entre sectores. Las estadísticas permiten observar que en instituciones privadas, en porcentaje, hay mayor cantidad de egresados que en instituciones públicas.
Esto refuerza la situación de desigualdad ya que la educación es para todos, pero no todos pueden pagar un colegio privado. Además Argentina tiene una tradición de educación pública que fue referente en Sudamérica durante años, que ahora parece estar en decadencia.
En resumen, la educación debería ser una prioridad central a futuro, ya que sin formación no hay futuro de prosperidad posible.










