La OPS reafirma el compromiso regional para avanzar en la eliminación de la lepra

Por Redacción Curar con Opinión

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) renovó su compromiso para eliminar la lepra en la región durante una conferencia de alto nivel realizada en Río de Janeiro, donde autoridades sanitarias analizaron los desafíos actuales de esta enfermedad que, pese a los avances, continúa presente en América.

Durante la apertura del encuentro, el director de la OPS, Jarbas Barbosa, advirtió que abordar la lepra en la actualidad implica enfrentar no solo un problema sanitario, sino también social. “Hablar de la lepra hoy es reconocer que estamos ante una enfermedad antigua, pero con desafíos profundamente actuales”, señaló, al tiempo que destacó la necesidad de fortalecer la equidad y los sistemas de salud.

En la región, la enfermedad sigue siendo un reto significativo. Antes de la pandemia de COVID-19, se registraban alrededor de 30.000 casos anuales, cifra que disminuyó temporalmente durante la emergencia sanitaria por la interrupción de los servicios de detección, para luego mostrar una recuperación parcial en los últimos años.

A nivel global, América concentra aproximadamente el 13% de los casos de lepra, con una fuerte concentración en Brasil, que reúne más del 90% de los diagnósticos regionales. Sin embargo, otros países como Argentina, Colombia, Paraguay, México y República Dominicana continúan registrando transmisión activa, lo que evidencia la persistencia del problema.

En contraste, algunos países muestran avances significativos. Chile fue recientemente certificado como el primero de América —y el segundo a nivel mundial— en eliminar la lepra, un hito que demuestra la efectividad de las estrategias sostenidas de control.

Uno de los principales desafíos señalados por la OPS es la desigual distribución de la enfermedad, asociada a factores como la pobreza, el acceso limitado a servicios de salud y otras vulnerabilidades estructurales. Estos determinantes favorecen la persistencia de focos de transmisión, especialmente en zonas rurales y áreas urbanas con condiciones precarias.

Además, el estigma y la discriminación continúan siendo barreras importantes. Muchas personas retrasan la consulta médica por temor a la exclusión social, lo que dificulta el diagnóstico temprano y aumenta el riesgo de complicaciones.

Frente a este escenario, la OPS impulsa una estrategia regional alineada con el objetivo global de “cero lepra”, que propone avanzar primero hacia la interrupción de la transmisión y luego hacia la eliminación total de la enfermedad.

El organismo también promueve fortalecer la vigilancia epidemiológica, integrar la atención en los servicios de salud primaria y mejorar el acceso al diagnóstico y tratamiento oportuno.

Aunque la lepra es una enfermedad curable, su erradicación definitiva requiere un esfuerzo sostenido, coordinado y con enfoque social, que combine políticas sanitarias, inclusión y concientización.

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