La sepsis provoca más de 10 millones de muertes al año en el mundo

La sepsis, una afección grave que puede ser mortal si no se detecta a tiempo, se ha convertido en una de las principales causas de muerte a nivel mundial. Con más de 10 millones de muertes al año, esta enfermedad exige una atención urgente y un enfoque integral que incluya un diagnóstico temprano y el control efectivo de infecciones hospitalarias.

Por Dr. Daniel Cassola

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2020, la sepsis causó aproximadamente 11 millones de muertes en todo el mundo, lo que equivale al 20% de todas las defunciones globales. A su vez, se registraron unos 48,9 millones de casos, afectando de manera desproporcionada a niños menores de cinco años, quienes representan casi la mitad de las muertes por esta afección.

La sepsis ocurre cuando el cuerpo responde de manera descontrolada a una infección causada por bacterias, virus, hongos o parásitos, lo que desencadena una inflamación sistémica que puede provocar fallos orgánicos múltiples y, si no se trata a tiempo, la muerte. A menudo, la sepsis es subdiagnosticada o diagnosticada erróneamente en sus primeras etapas, lo que impide un tratamiento adecuado y eficaz. De ahí la importancia de la detección temprana.

Cada 13 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Sepsis, una fecha dedicada a crear conciencia sobre la importancia de reconocer los síntomas tempranos y tomar medidas preventivas. Los especialistas coinciden en que el conocimiento de las manifestaciones clínicas más comunes —como fiebre o hipotermia, confusión, dificultad para respirar, temblores, dolor corporal extremo y frecuencia cardíaca elevada— es clave para una intervención rápida.

La doctora Wanda Cornistein, jefa del servicio de Control de Infecciones del Hospital Austral, destaca la importancia de la prevención tanto en la comunidad como en el ámbito hospitalario. En la comunidad, la higiene adecuada, las vacunas y el manejo correcto de las heridas juegan un papel fundamental para evitar infecciones que puedan evolucionar a sepsis. Además, educar a la población sobre los riesgos de la automedicación y fomentar la consulta médica temprana ante cualquier signo de infección son acciones preventivas cruciales.

En los hospitales, es esencial implementar programas de control de infecciones y promover el uso responsable de antibióticos. El abuso de antimicrobianos ha generado la aparición de microorganismos resistentes, responsables de infecciones intrahospitalarias difíciles de tratar, lo que incrementa significativamente el riesgo de complicaciones y mortalidad por sepsis.

Se estima que por cada 1000 pacientes hospitalizados, 15 desarrollan sepsis como complicación de su tratamiento, lo que subraya la necesidad de reforzar las medidas preventivas en el entorno hospitalario.

Organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han intensificado sus esfuerzos para que la prevención, diagnóstico y tratamiento de la sepsis sean una prioridad en las políticas de salud pública. Las medidas incluyen mejorar la infraestructura sanitaria para garantizar una higiene adecuada, promover programas de vacunación y asegurar el acceso a servicios de saneamiento y nutrición en comunidades vulnerables.

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