Prevención del Alzheimer: Los controles de salud pueden reducir hasta el 45 % de los casos
Por Redacción Curar con Opinión
Un estudio reciente publicado en The Lancet ha demostrado que el control de la vista y del colesterol LDL, comúnmente conocido como «colesterol malo», junto a otros factores como la hipertensión, la diabetes, la obesidad, la depresión y el sedentarismo, puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar Alzheimer. Este avance ofrece nuevas perspectivas para la prevención de esta enfermedad neurodegenerativa, tanto para los profesionales de la salud como para la sociedad en general.
La investigación revela que la detección y tratamiento de hasta 14 factores modificables puede evitar hasta el 45 % de los casos de demencia a nivel mundial. En Latinoamérica, la cifra alcanza un 56 %, lo que subraya la importancia de los controles de salud periódicos en la región.
Estudios anteriores ya habían vinculado el desarrollo del Alzheimer con la pérdida auditiva, la hipertensión, la diabetes, la obesidad, la depresión y el sedentarismo. Sin embargo, esta nueva investigación destaca la relevancia de la pérdida de la visión y del colesterol LDL alto como factores adicionales a tener en cuenta. La pérdida de visión representa un 2 % del total de los factores modificables, mientras que el colesterol alto contribuye con un 7 %.
La Dra. María Cecilia Fernández, jefa de la Sección Neurología Cognitiva del Hospital Italiano, destacó la importancia de la detección temprana: «Aunque no existe una cura para el Alzheimer, comenzar un tratamiento personalizado en las primeras fases puede mejorar significativamente la calidad de vida del paciente. Además, implementar cambios en el estilo de vida, como la actividad física y cognitiva, tiene un impacto positivo en la evolución de la enfermedad».
Los resultados del metanálisis publicado el 31 de julio de 2024 señalan que el control de la pérdida visual es crucial en personas mayores de 65 años, mientras que los niveles de colesterol LDL deben monitorearse en etapas medias de la vida (entre los 18 y 65 años). El estudio respalda la necesidad de controles médicos regulares y la adopción de hábitos saludables como una estrategia efectiva para prevenir la enfermedad de Alzheimer, que sigue siendo un desafío para los sistemas de salud a nivel mundial.
