Por Redacción Curar con Opinión
La Unidad de Quemados del Hospital Garrahan fue reconocida por su excelencia en la atención y la eficacia de sus tratamientos, tras alcanzar índices de sobrevida que la posicionan entre los centros más destacados a nivel internacional. Entre 2022 y 2024, el área logró que entre el 88 y el 97 por ciento de los niños con quemaduras graves y críticas pudieran superar cuadros de altísima complejidad, un porcentaje que se mide con estándares globales y que confirma el lugar de referencia que ocupa este hospital pediátrico argentino.
El doctor Santiago Laborde, jefe de clínica de Cirugía Plástica y coordinador quirúrgico de la unidad, destacó que los resultados son fruto de años de trabajo interdisciplinario y de estrategias de tratamiento que se perfeccionan constantemente. Entre los avances más importantes se encuentra la implementación temprana de cirugías y terapias kinésicas, así como la prevención precoz de secuelas. Según explicó, los pacientes no reciben el alta hasta que sus dificultades funcionales estén resueltas en la mayor medida posible, lo que asegura una rehabilitación más integral.
La unidad dispone de unas 80 camas de cuidados intensivos e intermedios, organizadas según la gravedad y la extensión de las lesiones. Allí se atienden no solo niños con quemaduras críticas, sino también pacientes con heridas asociadas a patologías complejas. Los casos más severos suelen implicar estadías prolongadas y múltiples intervenciones quirúrgicas, que pueden repetirse varias veces por semana. Las prácticas más habituales incluyen la escarectomía, en la que se retira el tejido dañado, y el autoinjerto de piel, que utiliza áreas sanas del propio paciente.
El proceso de recuperación se complementa con un intenso trabajo del equipo de enfermería, que acompaña a los niños en momentos especialmente difíciles como los baños terapéuticos, donde se exponen las heridas y el dolor es más intenso. Para aliviar la angustia, las profesionales recurren a juegos, videos y dinámicas adaptadas a cada caso. “Nuestro rol es ser un puente entre el paciente, la familia y los médicos. Cada gesto de apoyo ayuda a reconstruir vidas”, señalaron.









