La variante Delta avanza en Estados Unidos pero todavía no circula en América Latina

Así lo informó ayer la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La cepa, que se cree la más contagiosa de las registradas al momento, se detectó en 15 países de la región aunque siempre asociada a casos de viajeros. Todavía predominan las variantes Alfa (Reino Unido) y Gamma (Brasil-Manaos).

Por Dr. Daniel Cassola

La variante Delta en el Hemisferio Norte es sinónimo de la tercera ola de la pandemia. Es más contagiosa, aunque todavía no se determinó con precisión (y consenso) por cuánto, por lo que hizo crecer los registros de contagios en países que ya habían empezado a tomar medidas de desconfinamiento. En algunos las aplazó, como en España o Francia, mientras que otros, como Gran Bretaña, decidieron continuar y convivir con un número altísimo de casos.

Delta, originalmente identificada en India, ya es la variante dominante en Estados Unidos, el país más afectado por la pandemia en todo el mundo con 33,7 millones de contagios y 606.000 muertes. Sin embargo, la directora de la OPS Carissa Etienne destacó que ese patrón puede no replicarse en el resto de la región. “La situación en Estados Unidos no necesariamente permite predecir cómo afectará esta variante a otros países”, afirmó, al marcar que la distribución de cepas siempre ha sido diferente entre los países americanos. 

Según datos compilados por la OPS, al 6 de julio Delta había sido detectada en Estados Unidos, Canadá y México, así como en cuatro países sudamericanos. Argentina, Brasil, Chile y Perú. A su vez, ningún caso vinculado a Delta había sido reportado en Centroamérica, pero sí se notificaron infecciones en Aruba, Barbados, Guayana Francesa, Guadalupe, Martinica, Puerto Rico, Saint Maarten y Saba, todos países del Caribe. “Es difícil en este momento predecir cuál será el impacto de la variante Delta en nuestra región”, insistió Etienne en declaraciones a la agencia de noticias AFP.

Mientras tanto, en Estados Unidos se comienza a vivir una situación similar a la de otras zonas del Hemisferio Norte, en la que la circulación de la variante Delta generó un crecimiento del contagio. Un factor que se agrega es que la exitosa campaña de vacunación se estancó, porque llegó al límite, o muy cerca, de los que desean aplicarse la inyección.

Si bien el promedio de 13 mil casos por día que se registró últimamente está a años luz de distancia de los peores registros, significa un aumento del 21 por ciento de los casos con respecto a las semanas anteriores. Resta además contabilizar los casos que surjan a partir de los festejos del 4 de julio, el Día de la Independencia, una de las fiestas más importantes del año en Estados Unidos. El presidente Joe Biden había puesto como objetivo llegar a ese momento con el 70 por ciento de la población adulta vacunada. Faltó poco: la inmunización llega al 67 por ciento de ese grupo de la población y desde hace un tiempo presenta dificultades para avanzar. Parece no haber muchos más estadounidenses dispuestos a vacunarse.

A partir de lo que sucede en distintas regiones, los especialistas estadounidenses consideran que la pandemia va a transitar por dos carriles distintos. Allí donde la población fue o es más reticente a la vacunación ya se comienzan a ver nuevamente saturaciones en el sistema sanitario. Tal es el caso de la ciudad de Springfield, en Misuri, donde durante el fin de semana pasado faltaron respiradores. En cambio, en otras partes del país, donde los índices de vacunación son muy elevados, los especialistas auguran que el coronavirus pasará pronto a ser una infección respiratoria como otras, ordinaria. Ese es el escenario al que todos los países deberían intentar llegar.

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