La venta de droga crece en el GBA y el alcohol, en el norte del país

Duro informe de la UCA. Según el relevamiento, en los barrios más vulnerables se triplican los riesgos de caer en adicciones.

La Universidad Católica Argentina (UCA), a través del Observatorio de la Deuda Social Argentina, volvió a procesar los datos sobre venta de droga y adicciones –aquellos que obtuvo durante un relevamiento hecho entre 2010 y 2014– y los separó en regiones. Uno de los resultados del informe, llamado Barómetro del Narcotráfico y Adicciones, es que en las provincias del norte del país se consume más alcohol que en el área metropolitana, una zona que, de acuerdo al estudio, sigue estando bajo el dominio de las drogas ilegales. Para la Iglesia, Argentina es un país de “consumo, fabricación y tránsito” de sustancias.

El monitoreo, que fue presentado ayer, arrojó otros datos. Por ejemplo, que la presencia de la policía no evita que se venda droga en los barrios –sin importar de qué región se trate–; que quienes viven hogares del conurbano donde hay desocupados o con trabajos precarios están más expuestos a caer en una adicción; que el sentimiento de infelicidad se triplica en integrantes de hogares con problemas de adicciones. El informe también advierte que falta atención de profesionales de la salud mental: la asistencia disminuye drásticamente para las personas que viven en el conurbano y cercanías en comparación con quienes residen en la Ciudad.

La muestra con la que se confeccionó el informe se recogió en 5.860 hogares de todo el país hace dos años. Los investigadores quisieron saber qué percepción tenían esos habitantes sobre la venta, tráfico o intercambio de drogas en su barrio y si en su familia existían personas con problemas de adicciones. Tomaron el término “drogas ilegales” en general, es decir, no diferencian entre cocaína, marihuana, inyectables o pasta base.

“El mayor crecimiento de la droga ha sido en el conurbano bonaerense tanto en magnitud como en proporción. En el noroeste argentino y noreste también ha tenido un aumento importante, y resultan dos áreas de frontera de alto riesgo”, afirmó Agustín Salvia, investigador jefe del Observatorio. Y agregó que la franja etaria más afectada son “los jóvenes adolescentes de espacios más vulnerables”. Consideró, también, que la presencia de las fuerzas de seguridad actúan como un “inhibidor” para combatir la problemática, aunque los encuestados hayan dicho que “saben” que en su barrio se vende droga a pesar de los controles de la policía.

En el relevamiento, la combinación alcohol–drogas se lleva los mayores porcentajes. El Noreste argentino –comprendido por las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes, y Misiones, el norte de Entre Ríos y Santa Fe– el 6,2% de los encuestados refirió que en su hogar hay una adicción severa a ambas sustancias. Le sigue el Noroeste, con el 5,2%. “El alcohol tiene la particularidad de ser de venta libre. Hay, también, una mirada menos dura: no hay festejo sin alcohol. Además del norte del país, en la región de Cuyo también registramos un alto consumo de esa sustancia. Luego observamos una dualidad, en general donde hay bebida hay consumo de droga”, apunta Solange Rodríguez Espínola, psicóloga e investigadora del Observatorio.

Los sectores de bajos recursos del interior del país encabezan el consumo de alcohol y drogas, y en el conurbano bonaerense quienes tienen un empleo precario están en contacto con ambas drogas: el 23% de los consultados.

Informe: Nahuel Mercado Diaz

Fuente: Clarín

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