La violencia pone en peligro la atención en las guardias

Mesa Hosp Libres Violencia 3

Nuevamente se reunió la mesa coordinadora contra la violencia en los hospitales.

Por Dr. Daniel Cassola

Hay noticias que lamentablemente empezaron a formar parte del panorama habitual de los diarios. Si uno abre un suplemento deportivo es natural que se encuentre con los resultados de los partidos de fútbol del día anterior.

Hoy por hoy, si uno hojea la sección de policiales se ha vuelto igualmente natural encontrarse con notas sobre violencia en los hospitales.

El caso del momento ocurrió el viernes pasado en el Hospital Interzonal General de Agudos San Martín, ubicado en la ciudad de La Plata.

Allí trasladaron a un preso con una herida profunda de arma blanca en el tórax, producto de una gresca en el penal de Villa Elvira. El hombre, de 21 años, llegó sin vida al shock room donde intentaron reanimarlo sin éxito.

Cuando el jefe de la guardia le comunicó la noticia a la familia, comenzaron las agresiones. El médico sufrió golpes en el rostro, al igual que una enfermera y dos custodios.

A raíz del episodio se reunió nuevamente la Mesa de Seguridad de la Salud Pública, integrada por funcionarios del gobierno provincial y ocho gremios de la salud.

Allí los representantes de los trabajadores hospitalarios plantearon que de no haber presencia policial efectiva en las guardias, se está evaluando dejar de atender.

Para dar una idea de lo que la medida representa podemos decir que los médicos y profesionales de la salud no pueden tomar una medida de fuerza más extrema.

Dejar de prestar atención en la guardia equivale, prácticamente, a cerrar un hospital. O sea, la situación llegó a tal extremo que está en consideración la forma de protesta también más al límite.

Seguramente que, de llegar a ese punto, los profesionales deberán buscar la forma de ampararse legalmente para no sufrir las consecuencias. El cierre de una guardia, repetimos, es un hecho gravísimo.

Es cierto que tampoco se puede tolerar que los trabajadores de la salud sean agredidos física o psicológicamente en su lugar de trabajo. Es inaceptable.

Al parecer, es uno de los últimos momentos en que se puede trabajar para que el problema no sea peor, tanto para la salud de los profesionales como para la atención que la población necesita en los hospitales públicos.

Pero para que esto no suceda es necesario hacer algo ya.

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