Le reclaman a Estados Unidos por medicamentos falsos

En el año 2011, luego de la denuncia de varios casos, se descubrió en Estados Unidos una red que traficaba dosis falsificadas del medicamento Avastin, un antitumoral del laboratorio Roche. Este fue uno de los casos más resonantes en ese país, considerado uno de los más seguros en materia de regulación sanitaria. Ahora, un informe le reclama al gobierno federal más compromiso para combatir el mercado negro de fármacos. El trabajo asegura que actualmente falta intercambio de información y de experiencias con otros países, ya que este flagelo no puede ser atacado en soledad.

El trabajo que cuestiona lo actuado contra los medicamentos falsificados fue elaborado por el Instituto Estadounidense de Medicina (IOM, por sus siglas en inglés). “La lucha contra el creciente problema de los medicamentos falsos requiere un refuerzo de la regulación sobre la distribución farmacéutica en Estados Unidos y de una mayor cooperación internacional”, remarcó la entidad.

Para el IOM, “ningún país puede protegerse por sí solo contra los riesgos para la salud pública representados por los medicamentos ilegales, normalmente más baratos”.

`Los medicamentos falsificados o de mala calidad son una amenaza grave para la salud pública ya que son ineficaces y pueden provocar enfermedades y muertes, particularmente en los países en vías de desarrollo donde invaden regularmente el mercado`, subrayó Lawrence Gostin, profesor de Derecho de la Salud en la Universidad de Georgetown en Washington, presidente de este grupo de 12 expertos que asesoró al IOM para elaborar su informe crítico.

`Teniendo en cuenta la naturaleza internacional de la producción y del comercio de medicamentos, cada país tiene un interés y un papel a desempeñar para asegurarse de la alta calidad de estos productos y de la seguridad de su distribución`, destacó Gostin.

El caso del Avastin resultó paradigmático para este trabajo, ya que las dosis falsificadas fueron introducidas en 2011 pero se detectaron casos de su uso incluso un año después de que se hiciera público el escándalo.

Además, estos expertos lanzaron un llamado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) para promover la colaboración de las autoridades reguladoras de los diferentes países, de las firmas farmacéuticas, de los distribuidores y de la sociedad civil.

La OMS debería liderar la elaboración de un código de las prácticas comprendiendo las reglas de vigilancia, de regulación y de represión”, estima el informe.

En Estados Unidos, estos expertos, solicitados por la Agencia Estadounidense de Medicamentos (FDA), recomiendan establecer “un sistema para vigilar el trayecto de los medicamentos, de la producción hasta la distribución, así como un refuerzo de la regulación que controla a los mayoristas de productos farmacéuticos, el eslabón más débil”.

El informe recomienda que el Congreso autorice a la FDC a establecer un número único de identificación de los medicamentos, evitando la introducción en ciertos estadios de productos falsos. La puesta en marcha de un sistema como éste fue retrasada a causa de la insuficiencia del presupuesto de la FDA. Actualmente, la distribución de medicamentos en Estados Unidos está controlada por cada estado. Mirada profesional.-

 

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