Linfoma: reconocer los síntomas puede favorecer un diagnóstico más temprano
Por Redacción Curar con Opinión
El linfoma es un tipo de cáncer que afecta al sistema linfático y se origina en los linfocitos, células fundamentales para las defensas del organismo. Se divide principalmente en linfoma de Hodgkin y linfomas no Hodgkin, que incluyen diferentes subtipos y requieren tratamientos específicos.
A nivel mundial se diagnostican entre 20 y 25 casos nuevos cada 100.000 habitantes por año. Entre sus posibles manifestaciones aparecen el aumento generalmente indoloro de ganglios en cuello, axilas o ingles, cansancio, fiebre, pérdida de peso, sudoración nocturna, picazón persistente, tos y dificultad para respirar.
Estos síntomas pueden responder a numerosas causas, pero su persistencia debería motivar una consulta médica. Según datos difundidos por Lymphoma Coalition, el 75% de las personas diagnosticadas desconocía los síntomas y el 58% demoró seis meses en consultar desde la primera manifestación. En los linfomas de Hodgkin detectados tempranamente, la probabilidad de curación puede alcanzar el 90%.
El acompañamiento también resulta importante durante el tratamiento. Una encuesta internacional encontró que el 82% de los pacientes experimentó efectos emocionales o psicológicos relacionados con la enfermedad. Miedo, ansiedad, tristeza e incertidumbre pueden aparecer después del diagnóstico, por lo que el abordaje integral contempla tanto la atención médica como el acompañamiento emocional.
