Luego de 2 semanas fracasó una cumbre de la ONU para proteger los océanos

Se trata de un pacto internacional que viene discutiéndose desde 2018. El viernes suspendieron la quinta y última ronda de negociaciones para retomarla en una fecha aún por determinar.

Por Dr. Daniel Cassola

El tratado que negocian países de todo el mundo busca asegurar la conservación y el uso sostenible de las zonas marinas situadas fuera de la jurisdicción nacional, las áreas conocidas habitualmente como la alta mar. Se trata de un instrumento que los ecologistas consideran fundamental para garantizar el futuro de los océanos y que se reclama desde hace décadas, pero que no deja de acumular retrasos.

Las negociaciones comenzaron oficialmente en 2018 y el objetivo era tener un tratado para 2020, pero esos planes se vinieron abajo por culpa de la pandemia de la covid-19, que obligó a retrasar todo el proceso. Ahora, la meta era tener un acuerdo en 2022, algo que se complica tras el fracaso de esta ronda de negociaciones, aunque no está descartado.

Según Greenpeace, si este año no hay tratado, será muy difícil cumplir con el objetivo de proteger un 30 % del área de los océanos para 2030, una meta que se han fijado numerosos países y que muchos científicos consideran el mínimo necesario para permitir que los ecosistemas marinos se recuperen de la presión a la que están sometidos. La contaminación, el cambio climático y las nuevas tecnologías que abren la puerta a la minería en el fondo de los mares y a una pesca más intensiva son según los expertos las principales amenazas para la alta mar, que supone dos tercios del total de los océanos.

A pesar de que la quinta ronda de negociación no ha culminado en un éxito, la mayor parte de las delegaciones nacionales y de las organizaciones no gubernamentales involucradas destacaron la importancia de los avances que se han logrado en las últimas horas y mostraron cierto optimismo.

Gladys Martínez, directora ejecutiva de la Asociación Interamericana de Defensa del Ambiente (AIDA), destacó por su parte que se ha visto “un gran avance en las negociaciones” y confió en que “la siguiente etapa será el cierre de un tratado robusto y ambicioso”. AIDA espera que el texto permita el “establecimiento de áreas marinas protegidas, evaluaciones de impacto ambiental con estándares mínimos, el acceso justo y equitativo de recursos genéticos marinos y la creación y transferencia de tecnologías”.

Esas últimas cuestiones, principalmente la de los recursos genéticos marinos (especies que pueden proporcionar genes patentables en el futuro, por ejemplo para su uso en medicina) han sido según Greenpeace uno de los grandes problemas en las negociaciones.

De ello responsabiliza a la Unión Europea (UE), Estados Unidos y otros países ricos, a los que ha acusado de dar prioridad a los hipotéticos beneficios que podrían obtener por esa vía en lugar de buscar compromisos. Greenpeace señaló también a Rusia como un obstáculo en las negociaciones y aseguró que las islas del Pacífico y los países caribeños han sido los que más han empujado para tratar de sacar adelante el tratado.

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