El Observatorio de Psicología Social de la Universidad de Buenos Aires ha llevado a cabo un estudio profundo y revelador titulado “Termómetro psicosocial y económico”.
Por Dr. Daniel Cassola
Según los resultados obtenidos, el 72% de los encuestados afirmó que los problemas económicos afectan significativamente su salud mental. Este dato refleja un panorama preocupante donde la crisis económica tiene un impacto directo en el bienestar psicológico de los ciudadanos.
El informe destaca una marcada polarización en la percepción de los problemas del país y el estado de ánimo de la población. Entre los temas más mencionados se encuentran la corrupción, la inseguridad y la inflación, aunque las opiniones varían significativamente según la preferencia política de los encuestados. Los votantes de Javier Milei tienden a tener una visión más optimista, mientras que los de Sergio Massa reportan una mayor incidencia de sentimientos negativos como la angustia y la tristeza.
Esta situación evidencia una profunda grieta multidimensional (cognitiva, ideológica, de cosmovisión socio-política y emocional) que ha caracterizado a la sociedad argentina desde hace dos décadas. Los representantes polares de esta grieta han ido mutando desde el 2000 en adelante, desde kirchnerismo-antikirchnerismo, kirchnerismo-macrismo, hasta mileísmo-antimileísmo. Lamentablemente, esta grieta se ha cristalizado y exacerbado en los distintos estratos sociales.
En cada uno de los ejes temáticos y sobre la percepción de problemas que aborda este estudio, los resultados solo pueden ser bien descritos y comprendidos si se aplica la segmentación por voto. De acuerdo con los datos recogidos en los numerosos estudios efectuados por OPSA, es notorio que, si se describiera lo que piensa y siente la sociedad en su conjunto, se estarían “licuando” los resultados al promediar los extremos polarizados. Es decir, solo separando las “dos poblaciones” es posible arrojar un poco de luz diagnóstica sobre las partidas mentales (emociones y pensamientos) presentes en una sociedad que parece estar irremediablemente escindida.
La percepción de la situación económica personal futura también está profundamente dividida. Mientras que un sector de la población se muestra optimista sobre su economía personal en los próximos 12 meses, otro grupo es marcadamente pesimista, especialmente los votantes de Massa. Esta polarización se extiende a la evaluación de la gravedad de la crisis socioeconómica actual, donde el 54% de los encuestados considera la situación como extremadamente grave.
Las estrategias defensivas frente a la crisis son variadas, pero la mayoría de los argentinos optan por reducir gastos y utilizar ahorros para enfrentar la disminución de ingresos. La preocupación por la estabilidad económica es generalizada, reflejando un temor extendido por el futuro inmediato.
Los datos revelan que el 70% de los encuestados cree que el país está en decadencia, y un 63% menciona la inseguridad como una preocupación principal. Además, el 41% teme perder su empleo, y el 37% teme no encontrar trabajo en su profesión. La pobreza, la corrupción y la inflación se destacan como los problemas más graves del país, con un 83%, 65% y 60% de menciones respectivamente.
A nivel global, el reciente informe de la asesoría estadounidense Gallup sobre emociones revela que, a pesar de los conflictos en Ucrania y Gaza, el mundo está en un mejor estado emocional que durante la pandemia. Los países de Latinoamérica lideran la clasificación de las emociones positivas, con Paraguay, Panamá, Guatemala, México, El Salvador y Costa Rica entre los más destacados. En contraste, Argentina no se encuentra ni entre los países con experiencias emocionales más positivas ni más negativas.









