Microplásticos en bebidas de consumo masivo: un hallazgo que preocupa a la comunidad científica

Un estudio reciente desarrollado en el Reino Unido reveló que todas las bebidas analizadas, tanto frías como calientes, contenían partículas plásticas. El hallazgo no solo supera con creces las estimaciones previas de exposición, sino que también plantea interrogantes sobre los riesgos potenciales para la salud humana y la necesidad de regular un problema cada vez más evidente.

Por Dr. Daniel Cassola

La investigación, publicada en la revista Science of the Total Environment y difundida por el portal especializado Phys.org, estuvo a cargo de un equipo de la Universidad de Birmingham liderado por Muneera Al-Mansoori, Stuart Harrad y Mohamed Abou-Elwafa Abdallah. Su objetivo fue evaluar el nivel real de ingestión de microplásticos a través de líquidos de consumo habitual. Para ello, se recolectaron 155 muestras de 31 bebidas populares entre agosto y diciembre de 2024, además de realizarse una encuesta online a 201 adultos británicos con el fin de estimar los patrones de ingesta diaria.

El resultado fue contundente: ninguna de las bebidas examinadas estaba libre de microplásticos. Los científicos detectaron partículas en café, té, jugos, refrescos, bebidas energéticas y agua, tanto de grifo como embotellada. En promedio, la exposición diaria estimada alcanzó 1,65 partículas por kilogramo de peso corporal, lo que representa un nivel considerablemente mayor a las proyecciones previas que se basaban únicamente en el agua potable.

Los fragmentos hallados correspondían principalmente a polímeros comunes en envases plásticos, como polipropileno, poliestireno, polietileno y tereftalato de polietileno (PET). Esto evidencia la relación directa entre el tipo de envase y la composición de los residuos encontrados: las botellas de PET liberaban partículas de ese material, mientras que los recipientes de polipropileno aportaban fragmentos del mismo polímero.

Uno de los hallazgos más llamativos fue la diferencia entre bebidas frías y calientes. El té caliente encabezó la lista con un promedio de 60 partículas por litro, seguido del café caliente con 43. En el caso de las opciones frías, el café helado presentó 37 partículas por litro y el té helado 31. Los jugos alcanzaron 30 partículas, las bebidas energéticas 25 y los refrescos 17.

La temperatura, junto con el tipo de envase, resultó determinante. Las bebidas calientes en recipientes plásticos presentaban los niveles más altos de contaminación. Un caso particular fue el del té en bolsitas de una marca premium, que mostró mayor concentración de microplásticos que otras marcas más económicas, desafiando la percepción de que el precio se asocia con mayor seguridad o pureza.

El análisis reveló que entre un 72% y un 93% de las partículas detectadas eran fragmentos y no fibras, con tamaños que iban desde los 10 hasta los 157 micrómetros. Estos fragmentos son lo suficientemente pequeños como para atravesar ciertas barreras biológicas, lo que incrementa la preocupación sobre su impacto en la salud. Además del envase, otros factores como el agua utilizada en la elaboración, los procesos de producción e incluso la contaminación atmosférica contribuyeron a la presencia de microplásticos en los productos.

Los cálculos basados en los patrones de consumo arrojaron que las mujeres estarían expuestas a un promedio de 1,7 partículas por kilogramo de peso corporal al día, mientras que los hombres a 1,6. Estas cifras duplican o triplican las estimaciones anteriores basadas solo en agua, lo que demuestra que la ingesta real es mucho más alta de lo que se creía.

El agua, tanto de grifo como embotellada, representó el principal vector de exposición: un 34% y 24% respectivamente en hombres, y un 42% y 14% en mujeres. Sin embargo, bebidas como el té y el café también aportaron cantidades significativas.

Aunque los efectos precisos en la salud humana todavía no están completamente documentados, los investigadores advierten sobre riesgos potenciales. Los microplásticos pueden acumularse en tejidos, actuar como transportadores de metales pesados y liberar compuestos químicos con capacidad de alterar el sistema endocrino. Su tamaño y forma determinan en gran medida la facilidad con la que atraviesan barreras biológicas y liberan sustancias nocivas.

La Organización de las Naciones Unidas ya había advertido que los microplásticos están presentes en múltiples artículos de uso cotidiano, desde cigarrillos hasta ropa y cosméticos. Los autores reconocen limitaciones en su investigación. La muestra se centró en adultos de Birmingham, por lo que los resultados no necesariamente reflejan los hábitos de todo el Reino Unido. Además, la metodología empleada solo permitió detectar partículas mayores a 10 micrómetros, lo que sugiere que la exposición real podría ser aún más elevada, ya que los nanoplásticos más pequeños no fueron registrados.

Aun con estas limitaciones, los hallazgos representan un llamado de atención. La evidencia disponible señala que la contaminación por microplásticos en la dieta cotidiana es más profunda y generalizada de lo que se pensaba.

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