No, no sos culpable de tu propia migraña

Atribuir el dolor a la falta de control de las emociones impide un tratamiento adecuado.

Mito: Las migrañas son manifestaciones psicológicas de la inhabilidad para manejar el estrés y las emociones.

Hecho: Los neurólogos dejan claro que las migrañas son una condición médica debilitante y real que está relacionada con una actividad cerebral temporal y anormal. El hecho de que sean más comunes para algunas mujeres durante “esos días del mes” no tiene nada que ver con las emociones.

Durante siglos, los doctores sostuvieron que las migrañas eran un problema femenino causado por problemas emocionales, como la histeria, la depresión o el estrés.

“La cura recomendada era el matrimonio… ¡un disparate!”, dijo la doctora Anne MacGregor, autora principal de las guías para el diagnóstico y el tratamiento de las migrañas, publicadas por la Asociación Británica para el Estudio de las Cefaleas.

Aunque ese diagnóstico haya quedado en el pasado, persiste el malentendido de que las migrañas son producto de la inhabilidad femenina para enfrentar sus problemas.

“Era considerado como un mal psicológico, o que yo era una persona muy nerviosa, por eso nunca le decía a la gente que padecía de migrañas”, dijo Lorie Novak, una artista de sesenta años que sufre migrañas desde que tenía ocho.

Después de leer el ensayo “En la cama”, de Jean Didion, publicado en 1968, que habla acerca de la lucha de la escritora contra sus migrañas, Novak decidió encarar la representación de estos dolores de cabeza que la debilitaban. Desde 2009, Novak se fotografía cada vez que tiene migraña. Sube las imágenes a su sitio 100 Migrañas y en Instagram como @migraineregister.

Con la etiqueta #NotJustAHeadache (no sólo un dolor de cabeza), cientos de usuarios de Twitter e Instagram expresaron sus propias frustraciones por la poca o nula comprensión general sobre la realidad de las migrañas.

De los 36 millones de personas que sufren de migraña sólo en los Estados Unidos, las más afectadas son las mujeres, hasta tres o cuatro veces más que los hombres. Este es uno de los motivos por los cuales se han confundido las causas de este trastorno.

La doctora MacGregor, quien también enseña neurociencia en Barts y en la Escuela Londinense de Medicina, dijo que los cambios hormonales relacionados con el ciclo menstrual sí son un factor para la migrañas de algunas mujeres y que se ha descubierto que las migrañas tienden a ser más comunes para algunas durante sus periodos.

Sin embargo, el detonante no es el exceso de emociones, sino el cambio hormonal que provoca “una cadena de sucesos que activan las neuronas en partes específicas del cerebro y mandan señales que otras partes del cerebro interpretan como dolor”, dijo. Datos de resonancias magnéticas respaldan esta aseveración.

Tobias Kurth, un epidemiólogo de Harvard que investigó los peligros latentes de las subestimadas migrañas femeninas, cree que las hormonas son sólo una pieza del rompecabezas.

Luces, olores, alcohol y algunos alimentos son algunos de los cientos de factores ambientales que pueden provocar migrañas en la gente con predisposición genética.

Se han detectado variaciones de 40 genes asociadas con las migrañas, según David W. Dodick, presidente de la Sociedad Internacional de Cefaleas. Las investigaciones sugieren que hay un componente genético en por lo menos 50% de los casos de migraña.

Una mejor manera de entender cómo es que varios elementos actúan juntos y provocan síntomas, comentó el doctor Dodick, es: “Imaginate estar frente al televisor y que de pronto el volumen empiece a subir y subir y subir hasta volverse ensordecedor, y ni siquiera tenés el control remoto a la mano”.

Las redes cerebrales que controlan el “volumen” de toda la información sensorial que entra —como la luz, los olores y el dolor— se activan ya sea de forma espontánea o por algún detonante ambiental. Dado que el cerebro está tan interconectado, el control defectuoso del volumen también afecta áreas que controlan la náusea, el equilibrio espacial, el pensamiento y la visión, entre otras.

“Por ese motivo los pacientes se resguardan en un cuarto oscuro”, dijo el Dr. Dodick. “No están deprimidos, simplemente no soportan la luz.”

Cabe destacar que la luz por sí misma no causa migraña: lo que hace es activar esas redes. Lo mismo sucede con factores como el estrés, la ansiedad y la depresión, según el doctor Dodick.

Cualquiera que no entienda la diferencia entre detonadores y causas está alimentando las ideas equivocadas sobre las migrañas, explicó en un blog el doctor William B. Young, neurólogo en el Centro de Salud Jefferson en Filadelfia.

“Cuando permitís que alguien (quizás vos mismo) siga pensando que un detonante es la causa de la migraña, das lugar a que te hagan sentir culpable (te comiste ese queso después de todo) o víctima (estás frito, no podés controlar el clima)”, escribió.

Cuando se culpa a la gente de sus migrañas por no poder controlar algo en su vida —puede ser ansiedad, estrés o elementos del ambiente— se sucumbe a esta misma lógica errónea. Esta confusión es potencialmente peligrosa para los que sufren de migrañas, enfatizaron el doctor Young y otros neurólogos.

“Si se creen el mito de que las personas sufren migrañas porque no pueden manejar el estrés”, agrega la doctora MacGregor, “están totalmente equivocados y no van a recibir el tratamiento adecuado”.

Fuente: Joanna Kleinn. The New York Times y Clarín.

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