Nunca es tarde para aprender

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Por Dr. Daniel Cassola

Parte de los preconceptos que predominan en la sociedad sobre la tercera edad consisten en una visión que concibe a los adultos mayores como sujetos pasivos. Dado el caso, lo único que podrían hacer es pasear por las plazas, cuidar a los nietos mientras los padres trabajan y mirar televisión.

Quienes nos siguen desde hace tiempo saben que esto es totalmente falso. Los adultos mayores del siglo XXI son sujetos activos en muchos aspectos. Uno de ellos tiene que ver con la cultura y la educación.

Es probable que durante la vida laboral una persona no haya tenido el tiempo o los recursos para poder dedicarse a su formación. Estudiar, capacitarse es una actividad que insume bastante tiempo y no todos pueden encontrar los momentos para hacerlo.

Para aquellos que no lo pudieron hacer, la tercera edad es el momento. Puede ser desde cuestiones más sencillas como un curso para aprender a usar dispositivos tecnológicos o una computadora hasta una carrera universitaria.

Para ilustrar lo que les contamos podemos relatar una historia de vida que trascendió en los últimos días. Emma Barraza, de 89 años, habitante de General Pinto, provincia de Buenos Aires, aprendió a leer, escribir y contar recientemente, en la primaria para adultos de la zona, donde hace ya tres años pisó por primera vez un aula.

General Pinto es un pueblo rural a 350 kilómetros de Buenos Aires que vive de sus cultivos y su ganado. Por su desempeño, y por elección de sus compañeros, Emma, a los 89 años fue la abanderada durante los festejos por el Bicentenario.

Hay alrededor de 67 mil alumnos en las primarias para adultos de la provincia de Buenos Aires. Emma no es la más añosa, ya que la supera una mujer de Tres de Febrero con 90 años.

La experiencia se puede traspolar a otros niveles. Si una persona puede aprender a leer y escribir a los 90 años también puede incorporar cualquier otro tipo de conocimientos. Por eso la tercera edad puede ser una buena etapa para saldar cuentas pendientes para quienes no hayan terminado la secundaria, la universidad o incluso el posgrado.

Aprender además brinda una excelente oportunidad para socializar y entablar relaciones, conocer gente, hacer nuevos amigos. El de Emma es solo un caso más que demuestra que para aprender, nunca es tarde.

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