Por qué las dietas no funcionan… ¡y además engordan!

La privación mental de comida y de placer es el mayor predictor de descontroles alimentarios y, por lo tanto, el mayor predictor de aumento de peso.

Existen dos grandes grupos de personas que consultan para comenzar un tratamiento contra la obesidad: por un lado, los que creen o sienten que necesitan urgentemente perder peso y están dispuesto a hacerlo afrontando cualquier costo. Por lo general, son los que previamente echaron mano a diversas opciones “mágicas” y, en la mayoría de los casos, ni siquiera necesitan bajar de peso.

Por otro lado, están las personas que no se plantean comprometerse con un programa de descenso de peso, sino que consultan para darles el gusto a los demás, sólo para demostrar que a ellos no les funciona. Claro que también están quienes sufren la obesidad y sus consecuencias, y buscan superar su enfermedad con compromiso y esfuerzo.

Mientras que los segundos –que seguramente ya presentan riesgos asociados a su obesidad– son los que menos consultan, los primeros llenan los consultorios de la especialidad.

Este fenómeno generalizado de dietismo crónico ha llevado a investigar sus efectos en el largo plazo. Numerosos estudios han demostrado que el mero hecho de planificar, de pensar en hacer dieta, puede disparar en las personas un descontrol de su alimentación.

Restrictivos y no restrictivos

Si quisiéramos clasificar el universo humano desde el punto de vista de la conducta alimentaria en relación con las dietas, podríamos decir que existen individuos no restrictivos e individuos restrictivos. Los restrictivos, a su vez, se dividen en dos subgrupos: los restrictivos no dietantes y los restrictivos dietantes.

Los últimos, que son los que viven eternamente a dieta con el objetivo de bajar de peso, consideran el dietar su vida, su modo de funcionar, su identidad. Pueden tener sólo 15 años o 65 y no importa cuánto afecto los rodea, cuántos amigos tengan, cuántos proyectos creativos los tuvieron por protagonistas: nunca están conformes con su peso o con su cuerpo.

Pueden realizar la dieta con ayuda de un profesional, en el marco de un grupo de autoayuda o simplemente elegir la que salió en la revista de moda. Quizás se embarquen en la novedosa dieta que le permitió a una amiga quitarse los kilos de más; tal vez sigan la del nuevo gurú de turno.

Como contamos en nuestro libro “Más que un cuerpo” la Lic. Valeria Groisman y yo, estas personas pueden adherir a las prácticas más insólitas: dietas de menos de 800 calorías por día durante meses, medicamentos de dudosa composición, polvos, fajas que eliminan grasas, entre otras.

Lo lamentable es que siempre se encuentran atrapados en el circuito: deseo de adelgazamiento – dieta de hambre – descontrol alimentario – rebote de peso.

Pero lo más llamativo es que en ningún momento cuestionan estos métodos, no se plantean siquiera la relación costo-beneficio, aun luego de haberla experimentado en su propia carne, aun luego de haber hecho muchas dietas para luego volver a igual o mayor peso. No cuestionan la duración del descenso y, si recuperan peso, su respuesta es: “El método era bueno, ¡sólo que yo no pude continuarlo!”.

Una conducta antinatural

La privación mental de comida y de placer puede producir descontrol alimentario. No es necesario privar de calorías a alguien para producir dicho descontrol. Con sólo quitar a un individuo el placer de la comida se produce este fenómeno.

La disminución real y concreta de comida, o simplemente la idea presente o futura de dieta, descontrola a las personas respecto de la comida. Pero, una vez que se dispone de alimento nuevamente, se comerá en exceso. Conclusión: dietar es el mayor predictor de descontrol alimentario y, por lo tanto, el mayor predictor de aumento de peso.

Espero que esta columna ayude para apagar el discurso dietante. Podés comer rico y de todo, pero poco; no hay alimentos prohibidos. Si un día comiste en exceso, al día siguiente tratá de comer menos. Tan simple como efectivo.

* Médica Especialista en Nutrición. Fundadora del Equipo de Trastornos Alimentarios del Hospital Municipal Dr. Carlos G. Durand y Directora de los Cursos de Posgrado de Nutrición de la Universidad Favaloro.

Fuente: Clarín

.

También te puede interesar...