El gobierno de Javier Milei ha anunciado la retirada de Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una medida que ha generado un intenso debate entre autoridades, expertos en salud y organizaciones sanitarias.
Por Dr. Daniel Cassola
Mientras el Ejecutivo defiende la decisión como parte de una evaluación técnica que no afectará el acceso a insumos y vacunas, especialistas y entidades del sector advierten sobre posibles consecuencias negativas para la salud pública del país.
La viceministra de Salud de la Nación, Cecilia Loccisano, justificó la decisión asegurando que la OMS no estuvo a la altura de la pandemia de COVID-19 y que su gestión evidenció fallas en la respuesta global. Según Loccisano, esta medida está en línea con la reciente salida de Estados Unidos del organismo y no representa un aislamiento sanitario para Argentina, ya que el país mantendrá su vínculo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Loccisano destacó que la OPS seguirá siendo el canal principal para la adquisición de vacunas a través de su Fondo Estratégico Especial y que el país también utilizará licitaciones públicas para garantizar el mejor precio y disponibilidad. Además, afirmó que la salida de la OMS no afectará el reconocimiento de instituciones como el INCUCAI y el ANLIS Malbrán, ya que la cooperación internacional en salud no depende exclusivamente de la membresía en la OMS.
En cuanto al financiamiento de programas sanitarios, Loccisano negó que haya pérdida de fondos, argumentando que la OMS no financia programas en Argentina y que los recursos provienen del Tesoro Nacional y de la OPS. También aseguró que el país seguirá participando en espacios de coordinación sanitaria global y respetando estándares internacionales.
Finalmente, la funcionaria subrayó que la experiencia de la pandemia demostró las fallas del organismo internacional y que el objetivo del gobierno es evitar repetir medidas como los aislamientos prolongados y las restricciones económicas impuestas durante la crisis sanitaria.
Sin embargo, la decisión ha generado preocupación en el ámbito médico y científico. La fundación Soberanía Sanitaria advirtió que Argentina perderá acceso a mecanismos clave de cooperación internacional, incluyendo el fondo rotatorio y estratégico que permite ahorrar millones en la compra de insumos médicos y vacunas.
El médico clínico Luis Cámera sostuvo que, aunque la OMS ha cometido errores, sigue siendo una entidad fundamental para la regulación y asesoramiento en salud a nivel mundial. Aseguró que es una organización con gran influencia y que continuará funcionando más allá de las decisiones políticas de algunos países. Cámera resaltó que la OMS actúa como una unidad docente y capacitadora que ayuda a fortalecer los sistemas sanitarios de numerosos países.
Por su parte, la infectóloga Florencia Cahn, de la Fundación Huésped, alertó sobre los riesgos de la salida de Argentina de la OMS, destacando el papel del organismo en la coordinación de emergencias sanitarias. Explicó que actualmente hay un brote de sarampión en Buenos Aires y que gran parte del manejo y control de este tipo de enfermedades sigue los lineamientos de la OMS. También expresó preocupación por la posible desvinculación del país de la evidencia científica internacional.
El epidemiólogo Hugo Pizzi mostró una postura más matizada, reconociendo que la OMS ha cometido errores y se ha politizado, pero advirtiendo que su rol en la orientación de políticas sanitarias sigue siendo relevante. Señaló que Argentina tiene universidades de alto nivel y equipos médicos capacitados que pueden suplir algunos vacíos, pero enfatizó la importancia de mantener la cooperación con organismos internacionales.
La decisión del gobierno de Javier Milei de retirar a Argentina de la OMS ha abierto un fuerte debate sobre el impacto de esta medida en la salud pública. Mientras el oficialismo sostiene que la OMS no es esencial para garantizar insumos y que el país seguirá alineado con estándares sanitarios internacionales, expertos advierten sobre los riesgos de perder acceso a programas estratégicos y redes de cooperación global. En este contexto, la incertidumbre sobre las futuras políticas sanitarias del país sigue en aumento.









