Por Redacción Curar con Opinión
El debate sobre la conveniencia de modificar el huso horario en Argentina ha vuelto a la agenda pública, impulsado por especialistas que alertan sobre los efectos poco visibles pero significativos que el actual esquema tiene sobre la salud de la población. Argentina, ubicada geográficamente en un huso más occidental, utiliza el horario GMT-3, lo que implica un desajuste entre la hora oficial y la luz solar real, especialmente en los meses de invierno. Esta diferencia, según indican diversos expertos, podría estar impactando de forma silenciosa en el bienestar general, la calidad del sueño y el rendimiento cognitivo.
Investigadores del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE) y de la Fundación INECO sostienen que el horario adoptado por el país no se corresponde con su posición geográfica y que este desfase altera los ritmos circadianos naturales, los cuales regulan funciones esenciales del organismo como el sueño, la producción hormonal, la temperatura corporal y los niveles de atención. Según los estudios citados, la desincronización crónica entre el horario solar y el social podría aumentar el riesgo de padecer trastornos metabólicos, enfermedades cardiovasculares y alteraciones del estado de ánimo, especialmente en niños y adolescentes.
En la práctica, esto significa que muchas personas comienzan su jornada laboral o escolar en completa oscuridad, lo que reduce la exposición temprana a la luz solar, fundamental para activar los ciclos biológicos. En zonas como el oeste argentino, donde el amanecer puede retrasarse hasta después de las 8 de la mañana durante el invierno, este desfase se vuelve aún más marcado. Las consecuencias, según los especialistas, no solo afectan la salud individual, sino también el desempeño educativo y la productividad laboral.
A pesar de que el país ha experimentado cambios de huso horario en el pasado por razones energéticas, el actual planteamiento tiene un enfoque centrado en la salud pública. Se propone, como alternativa, un regreso al horario GMT-4, que permitiría un mayor alineamiento con el ciclo solar natural.









