Por Redacción Curar con Opinión
El sarampión vuelve a generar preocupación en Argentina. Aunque el país mantiene el estatus de eliminación de esta enfermedad viral, en lo que va de 2025 se registró un aumento de casos sospechosos que llevó a las autoridades sanitarias a reforzar las medidas de vigilancia y a insistir en la necesidad de cumplir con la vacunación.
Según el Boletín Epidemiológico Nacional N.º 770, entre las semanas 1 y 33 del año se notificaron 2.867 casos de enfermedad febril exantemática (EFE), que incluye los sospechosos de sarampión y rubéola. De ese total, 35 fueron confirmados como sarampión, 2.492 fueron descartados tras estudios clínicos y de laboratorio, mientras que 340 continúan bajo investigación. El Ministerio de Salud remarcó que este volumen de notificaciones demuestra una alta sensibilidad del sistema de vigilancia y una reacción rápida tras la alerta epidemiológica lanzada en febrero.
La mayoría de los positivos se concentró en Buenos Aires (21) y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (13), mientras que se reportó un caso importado en San Luis. No hubo fallecimientos, aunque el aumento de casos motivó a las autoridades a reforzar las coberturas vacunales en todo el país.
En Santa Fe, por ejemplo, se notificaron 48 sospechas, aunque ninguna se confirmó. La provincia supera la tasa de notificación exigida por la Organización Mundial de la Salud (al menos 2 sospechosos cada 100.000 habitantes por año), lo que refleja un sistema de vigilancia activo. Allí, al igual que en el resto de Argentina, se insiste en que los niños reciban la triple viral a los 12 meses y un refuerzo al ingreso escolar, mientras que adolescentes y adultos deben acreditar dos dosis. Quienes nacieron antes de 1965 se consideran inmunes por exposición natural.
El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas que existen: se transmite por vía aérea y el virus puede permanecer activo en ambientes cerrados hasta dos horas. Si bien no existe tratamiento específico, la vacunación evita la mayoría de los contagios y complicaciones graves como neumonía, encefalitis o incluso la muerte.
El aumento de casos sospechosos en Argentina se da en un contexto internacional marcado por brotes en países vecinos y en otras regiones. México superó los 4.200 casos este año, Canadá notificó más de 4.600 y Estados Unidos confirmó 1.375 en 42 estados. Bolivia y Paraguay también enfrentan brotes activos, lo que incrementa el riesgo de importación a través del movimiento de personas.









