Congreso de Salud 2025: retos estructurales e integración público-privada como clave para el futuro
El VII Congreso de Salud 2025 organizado por Adecra-Cedim dejó en evidencia que el sistema sanitario argentino se enfrenta a una serie de retos estructurales que condicionan su sostenibilidad a largo plazo.
Por Dr. Daniel Cassola
El ministro Mario Lugones fue quien trazó el diagnóstico más crudo: un sector desfinanciado, golpeado por años de despilfarro y con falta de recursos públicos en un contexto de descenso de la natalidad y crecientes asimetrías en el acceso a la información. Según sus palabras, el sistema necesita ordenarse de manera paulatina, con el Ministerio de Salud como ente rector, y abrir un debate serio sobre reformas laborales y jubilatorias que permitan asegurar el financiamiento del modelo. En su visión, sin estos cambios será difícil prever cómo se sostendrá la salud en las próximas décadas.
La mirada de los ministros provinciales coincidió en que la articulación entre el sector público y el privado se ha vuelto indispensable. Ricardo Pieckenstainer, de Córdoba, subrayó que frente a la presión que soporta el sistema sanitario se busca lograr la mayor eficiencia posible aprovechando recursos disponibles, como hospitales y camas, a través de la integración de efectores. Fernán Quirós, de la Ciudad de Buenos Aires, advirtió que el problema de fondo es que la inversión en salud se mantiene en el mismo nivel desde hace quince años, mientras los costos crecen sin cesar. “Es imprescindible encontrar espacios de complementariedad”, señaló, al tiempo que reclamó un debate profundo sobre las ineficiencias que persisten incluso en un sistema que, en comparación internacional, sigue siendo relativamente eficiente.
Por su parte, Martín Regueiro, de Neuquén, reconoció que su provincia atraviesa un crecimiento dispar que repercute en la atención y el financiamiento, lo que los llevó a diseñar líneas de cuidado a partir de indicadores como la mortalidad infantil, el suicidio y las agresiones. Recalcó la necesidad de que el subsector privado comprenda y acompañe esas orientaciones.
Los empresarios y prestadores privados también proyectaron su mirada hacia el futuro. Pablo Paltrinieri, miembro de la Comisión Directiva de Adecra, explicó que el país pasó de convivir con índices inflacionarios mensuales descontrolados a una situación de estabilidad que abre margen para pensar en modelos de mayor previsibilidad y eficiencia. Destacó medidas como la libre elección de obras sociales y la simplificación en la comercialización de medicamentos como pasos hacia un escenario más ordenado. Alejandro Schroeder, de Leben Salud, presentó un sondeo realizado en quince centros de salud del interior que reveló un presente económico estable aunque cargado de incertidumbre. El dato optimista es que todos los prestadores consultados planean invertir en equipamiento médico y tres de cada cuatro apuntarán a la digitalización y a la mejora técnica.
Desde Córdoba, José Revigliono, del Grupo Hospital Privado Universitario, sostuvo que la estabilidad de la inflación y la mejora en los costos médicos permiten mayor previsibilidad, aunque aún hacen falta medidas profundas como el Proyecto de Ley de Crédito Fiscal no Computable. Al mismo tiempo, hizo un llamado a la autocrítica: “Como prestadores, debemos empezar a unificarnos más para lograr los objetivos que tenemos como sector”.
En la misma línea, Patricio Pasman, consultor independiente en obras sociales y prepagas, planteó que el gasto en salud ha escalado a nivel mundial hasta representar entre el 9% y el 10% del PBI en los países desarrollados, lo que obliga a repensar el financiamiento. Señaló además dos problemas centrales en la Argentina: la tensión entre el modelo solidario y el de libre elección, y el encarecimiento de los medicamentos, cuyo costo se duplicó en la última década. Aun así, sostuvo que el nuevo escenario de estabilidad inflacionaria podría derivar en una etapa de mayor competencia, en la que la eficiencia se convierta en el valor común.
El Congreso concluyó con la sensación compartida de que el sistema de salud argentino se encuentra en un punto de inflexión. La estabilidad económica abre una oportunidad para planificar inversiones, incorporar innovación tecnológica y fortalecer la integración público-privada. Sin embargo, la falta de financiamiento estructural, las tensiones en los modelos de financiamiento y las demandas crecientes de la población obligan a un rediseño profundo. El futuro dependerá de si la estabilidad macroeconómica puede transformarse en políticas sanitarias de largo plazo que garanticen equidad, eficiencia y calidad en la atención.
