Se abre una etapa de diversidad

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Martiniano Molina fue electo intendente de Quilmes.

Por Dr. Daniel Cassola

Hace exactamente cuatro años las elecciones arrojaban un triunfo de Cristina Kirchner con el 54 por ciento de los votos. El panorama era de una predominancia muy marcada de una sola fuerza, el Frente Para la Victoria.

Hoy el mapa ha cambiado. La elección de ayer deja conformado un país que se caracteriza por su variedad. Gane quien gane en el ballotage deberá ejercer el diálogo político como herramienta para poder gobernar.

Los distritos de Ciudad y provincia de Buenos Aires quedaron en manos del PRO. Pero en la provincia hay una gran variedad en la administración de las intendencias.

En La Plata, Quilmes, Tres de Febrero, Lanús, Pilar y Morón sorprendió la elección del PRO, que se alzó con las intendencias. El Frente para la Victoria conserva las intendencias de La Matanza, Lomas de Zamora, Hurlingham y sorprendió en Malvinas Argentinas, donde Leonardo Nardini destronó al histórico Jesús Cariglino.

Por su parte, el massismo conserva Tigre y venció en San Miguel donde Joaquín de la Torre obtuvo la intendencia.

En las demás provincias las gobernaciones también quedan distribuidas en diferentes colores políticos. En Mendoza y Jujuy habrá gobiernos radicales. En Santa Fe continúa el socialismo. En Córdoba y San Luis hay expresiones de un peronismo más tradicional como Juan Schiaretti y Alberto Rodríguez Sáa respectivamente.

En la Cámara de Diputados de la Nación el Frente Para la Victoria perdió el quórum propio aunque continúa siendo la primera minoría con 117 bancas. Cambiemos llega a las 91 bancas, el peronismo no kirchnerista quedará con 36 y las restantes 13 se las reparten entre el socialismo, el GEN y la izquierda. Tanto Scioli como Macri deberán negociar sus proyectos de ley para que puedan ser aprobados.

En el Senado el Frente Para la Victoria conserva el quórum propio, por lo que si Macri es presidente deberá trabajar mucho para contar con apoyo en la Cámara Alta.

Con esta fotografía de la política lo primero que ha cambiado es el balance. Ya no debería haber un oficialismo confrontativo y una oposición a ultranza.

Para que el país funcione se debe abrir una etapa de diálogo y consensos. Entre los gobernadores y los intendentes, entre los legisladores de distintas fuerzas, y, fundamentalmente, entre el presidente y todos los actores que mencionamos.

La voluntad popular ha dejado marcada una nueva etapa, en la que la principal característica es la diversidad.

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