Según los especialistas, hay que hablar más con los chicos

El caso del suicidio de un niño de 11 años en España que escribió en su carta de despedida “no aguanto ir al colegio y no hay otra manera para no ir” causó conmoción mundial y abrió el debate sobre el bullying. DocSalud.com consultó a especialistas, quienes indicaron que “hay que hablar con los chicos” sobre lo que ocurre en la jornada escolar y estar atentos a posibles cambios de conducta que “siempre ocurren por algo”.

Ante la pregunta de por qué crecen los casos de bullying, el doctor Héctor Basile, médico psiquiatra infantojuvenil y director de la página www.psicoadolescencia.com.ar, indicó que “las crisis sociales y económicas de los últimos años repercuten en las familias, y los chicos perciben que el mundo no es un lugar que trata de ayudarlos, sino que es conflictivo”, por lo que “ante este contexto hay niños que para descarga los problemas de su propio ambiente buscan a alguien vulnerable para convertirlo en objetos de burlas o bromas de mal gusto”.

Por su parte, el doctor Alejandro Ferreira, Médico Legista Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Rivadavia, “la asociación entre bullying y suicidio es importante, aunque también deben tenerse en cuenta el tipo de contención y de red que tiene el chico, el vínculo con su familia y las metas impuestas hacia el joven, que pueden ser acordes a los valores y metas de la sociedad moderna, pasar por un cuerpo perfecto, dinero o éxito o mismo logros académicos y quienes no lo tienen se sienten excluidos”.

Durante los episodios de acoso escolar, en donde según Basile siempre está el agresor físico o psicológico; el agredido que es reconocido por el agresor como más sensible y el resto de los compañeros “que si bien no aplauden la broma pueden esperarla y ser percibidos por el agredido como cómplices silenciosos”, quien es víctima “siente que no puede defenderse, se percibe más discriminado y empieza a pensar que la vida no es linda y que no quiere seguir padeciendo”.

Por eso, en sus palabras “cuando un niño o un adulto se suicida lo que quiere no es morir, sino dejar de sufrir y tras haber pasado por estados de angustia, depresión, se siente encerrado y ve quitarse la vida como la única salida posible”.

¿Pero por qué los pequeños no hablan con los adultos? En parte, porque este mismo acoso produce una baja en su autoestima y evitan llevar el problema a los demás. “Sienten que los docentes están metidos en la enseñanza o que están desbordados por los problemas de una clase grande como para ocuparse de un caso particular e incluso hasta pueden pensar que los maestros lo van a percibir débiles. Pero son los docentes quienes deben estar atentos ya que ven lo que pasa dentro del grupo, por más que el bullying se pueda dar cuando ellos no estén presentes”, indicó Basile. Tampoco hablan con los padres para evitar llevarlos complicaciones cuando los ven cansados por problemas laborales.

Más allá del silencio, existen señales de alarma, como cambios de conducta, baja del rendimiento académico, aislamiento y depresión, que también afecta a los pequeños. Según Ferreira, los niños pueden volverse introvertidos, por lo que sugirió “escuchar los problemas de los chicos, que para los adultos pueden parecer triviales, pero que para los niños son significativos”.

Por su parte, Basile indicó que “la familia debe notar que cuando hay un cambio en el niño, este no se produce porque sí. Por ello deben “estar pendientes cuando el pequeño pierde el interés por jugar, por aprender y con paciencia preguntar, transmitirle que existen ganas de ayudarlo para que el chico salga de su vergüenza y de a poco empiece a hablar”.

Los expertos advirtieron que los suicidios no se dan por un hecho puntual, sino por una serie de cuestiones que llevan a la persona a no encontrar una salida. Por tal motivo, para Ferreira, “a la hora de informar sobre uno de estos hechos, se debe evitar mostrar al suicida como un héroe o como una víctima, porque esa persona es alguien que necesitó ayuda”.

Por último, el experto detalló los factores de riesgo para que estos eventos se produzcan que abarcan desde consumos de sustancias, abusos sexuales, depresión, estrés crónico y violencia de cualquier tipo, tanto física como psicológica. Es por ese motivo que cuando se concreta un suicidio “se debe trabajar en la posvención, es decir, hablar con la familia y con el grupo ampliado, que incluye compañeros, vecinos y allegados”.

En síntesis, si se perciben cambios, la clave es estar atentos. Para Basile, el primer paso es “recuperar el rol de la familia, que los padres se pregunten cómo están sus hijos y por qué, ya que ellos son claves para su desarrollo”. Mientras que Ferreira aconsejó que primero la familia escuche al chico y que después realice consultas al profesional en Salud Mental.
Sitios de atención al suicida:
*Centro de Asistencia al Suicida Buenos Aires: línea gratuita 135 www.casbuenosaires.com.ar
*Centro de Atención al Familiar del Suicida: www.familiardesuicida.com.ar

Fuente: DocSalud

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