Por Redacción Curar con Opinión
La Unión Argentina de Salud (UAS) difundió un informe en el que señala que el tratamiento actual del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en el sector sanitario constituye una “distorsión estructural” que impacta en los costos de prestación y, en consecuencia, en el acceso a la atención médica.
Según el documento, el régimen vigente genera un desfasaje entre el IVA que los prestadores cobran y el que pagan. De acuerdo con la UAS, la mayoría de las prestaciones médicas se facturan exentas o con una alícuota reducida —dependiendo del tipo de financiador— mientras que buena parte de los insumos, servicios y equipamiento necesarios para funcionar tributan el 21% de IVA.
El informe detalla que las prestaciones a afiliados obligatorios de obras sociales y a beneficiarios derivados están exentas, mientras que los afiliados voluntarios de prepagas tributan 10,5%. Solo una porción menor de las prestaciones, como la atención particular, paga 21%. En contraste, los prestadores abonan IVA pleno en insumos médicos, tecnología sanitaria, servicios tercerizados y otros gastos operativos.
Esta dinámica, sostiene la UAS, provoca la acumulación de “saldos técnicos” de IVA que no pueden compensarse por falta de débito fiscal suficiente. En términos prácticos, el crédito fiscal generado por las compras no logra recuperarse y termina incorporándose al costo de la atención.
El informe cita estimaciones oficiales del Ministerio de Economía según las cuales, en 2025, los créditos de IVA no recuperables del sector privado de salud alcanzarían 1,8 billones de pesos. Además, señala que el acumulado entre 2002 y 2025 ascendería a 37 billones de pesos a valores actuales. La entidad remarca que estos cálculos provienen de datos del Estado nacional.
Frente a este escenario, la UAS plantea que la salud no debería estar alcanzada por impuestos considerados distorsivos y propone mecanismos de compensación del crédito fiscal, como su aplicación al pago de cargas sociales y otras obligaciones tributarias.









