Sífilis en jóvenes: los diagnósticos crecieron casi un 25% entre 2024 y 2025

Los diagnósticos de sífilis entre jóvenes de 20 a 29 años registraron un crecimiento del 24,6% entre 2024 y 2025 en centros comunitarios de salud sexual ubicados en Buenos Aires y Rosario. El aumento vuelve a poner el foco sobre la prevención, el acceso al testeo y la necesidad de reconocer que muchas infecciones de transmisión sexual (ITS) pueden desarrollarse sin síntomas.

Por Dr. Daniel Cassola

Durante 2025, las personas de entre 20 y 29 años concentraron el 48% de los diagnósticos de sífilis detectados en estos establecimientos. El incremento fue particularmente marcado entre los más jóvenes: los casos aumentaron un 27,4% en el grupo de 20 a 24 años y un 22% entre quienes tenían de 25 a 29.

Los datos corresponden a un relevamiento preliminar de AHF Argentina, cuyo estudio completo será presentado en octubre. Las cifras se limitan a las personas atendidas en los centros de la organización en Buenos Aires y Rosario, por lo que no representan la situación epidemiológica de toda la población argentina. Sin embargo, muestran la importancia de reforzar las herramientas de prevención dirigidas especialmente a adolescentes y adultos jóvenes.

Una infección que puede pasar inadvertida

La sífilis forma parte de un conjunto de más de 20 infecciones de transmisión sexual. Entre las ITS frecuentes también se encuentran el VIH, la gonorrea, la clamidia, el herpes, las hepatitis virales y el virus del papiloma humano (VPH).

Estas infecciones pueden transmitirse durante relaciones sexuales vaginales, anales u orales. Uno de los principales desafíos para su control es que algunas pueden no provocar síntomas o presentar manifestaciones que pasan inadvertidas. Por este motivo, una persona puede tener una infección y transmitirla sin saberlo.

En el caso de la sífilis, haber atravesado previamente la infección tampoco genera protección permanente frente a nuevas exposiciones. Una persona que recibió tratamiento y se recuperó puede volver a adquirirla posteriormente.

El testeo adquiere así un papel central, ya que permite detectar infecciones incluso cuando no existen síntomas evidentes y facilita el acceso oportuno al tratamiento. La información confiable sobre las vías de transmisión y las alternativas disponibles para reducir los riesgos completa las estrategias de prevención.

El preservativo es una herramienta fundamental

El uso correcto del preservativo desde el comienzo hasta el final de las relaciones sexuales continúa siendo uno de los principales métodos para disminuir el riesgo de transmisión de numerosas ITS. Su protección no es absoluta para todas las infecciones, especialmente aquellas que también pueden transmitirse mediante el contacto con zonas de piel no cubiertas, pero representa una herramienta accesible y ampliamente utilizada.

En Argentina, además, el acceso a preservativos está contemplado de manera gratuita y las obras sociales y empresas de medicina prepaga deben brindar cobertura. Facilitar su disponibilidad resulta especialmente importante para evitar que las dificultades de acceso se conviertan en una barrera para la prevención.

El crecimiento observado entre los jóvenes atendidos en Buenos Aires y Rosario refuerza así la necesidad de sostener las acciones de educación, prevención y diagnóstico. Frente a infecciones que muchas veces avanzan silenciosamente, facilitar el acceso a herramientas de cuidado puede resultar determinante para interrumpir cadenas de transmisión y evitar complicaciones.

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