Tormentas de arena y polvo: una amenaza global ignorada que traspasa fronteras
Por Redacción Curar con Opinión
Un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte sobre el impacto creciente y subestimado de las tormentas de arena y polvo, fenómenos que, aunque naturales, hoy representan una emergencia mundial por su capacidad de cruzar continentes y afectar la salud, la agricultura y la economía de más de 330 millones de personas en 150 países.
Cada año, cerca de 2.000 millones de toneladas de polvo y arena son elevadas a la atmósfera —una cantidad equivalente a disolver 307 pirámides de Giza—, la mayoría provenientes del norte de África y Medio Oriente . Estos eventos no solo reducen la visibilidad y oscurecen los cielos, sino que también transportan partículas capaces de causar asesinatos prematuros y enfermedades respiratorias, como asma, neumonía y silicosis —una dolencia incurable vinculada a exposición prolongada al polvo— además de afecciones cardiovasculares.
Asimismo, el polvo actúa como vector de patógenos y contaminantes —esporas, bacterias, metales pesados, residuos industriales— que agravan los riesgos sanitarios en comunidades expuestas, incluso en zonas alejadas de los desiertos de origen .
Desde la perspectiva económica, las tormentas provocan pérdidas de hasta un 20 % en la producción agrícola en zonas rurales, interrumpen el transporte aéreo y terrestre, deterioran infraestructuras y maquinaria, y afectan sectores como la energía solar. En regiones como Oriente Medio y el Norte de África, los costos derivados equivalen al 2,5 % del PIB regional anual.
La OMM destaca que, aunque en 2024 la cantidad global de polvo en suspensión disminuyó marginalmente respecto a años anteriores, los efectos sobre la salud y las economías se intensifican. Factores como el cambio climático, la mala gestión del suelo y del agua, la desertificación acelerada, la deforestación y prácticas agrícolas insostenibles amplifican la frecuencia y magnitud de estas tormentas.
