Trazan el mayor mapa genético para entender las migrañas y afinar los tratamientos

Una enfermedad que afecta al 15% de los argentinos. El estudio, realizado por científicos de varios países, identificó 38 variantes que explican el origen de este trastorno.

La cooperación entre científicos de diferentes países tiene cada vez más beneficios para la humanidad. Con un consorcio internacional, se consiguió llevar a cabo el mayor estudio genético sobre la migraña, uno de los tipos más frecuentes de trastornos que produce dolor de cabeza. Se descubrieron 38 variantes genéticas asociadas a la migraña, un avance que permitirá afinar más los diagnósticos y dar tratamientos más personalizados.

Se calcula que la migraña afecta hasta el 15% de los argentinos. Puede empezar como un dolor muy intenso, pulsátil y palpitante que va en aumento en muchos de los que la padecen. Si bien el trastorno bastante conocido, aún las causas están en investigación. El consorcio que realizó el estudio genético se basó en el análisis de muestras de ADN de 375.000 personas de Europa, Estados Unidos y Australia. Dentro de ese total, 60.000 padecían de migraña.

Los investigadores, que forman el Consorcio Genético de las Cefaleas, combinaron datos de 22 estudios genómicos que ya habían identificado asociaciones con el trastorno, y pudieron encontrar que hay 38 regiones genéticas independientes que están asociadas al desarrollo de la migraña. Sólo 10 de esas regiones habían estado implicadas en la susceptibilidad al desorden. “La migraña es un desorden discapacitante. Sus mecanismos moleculares son poco conocidos y eso hace que el desarrollo de nuevo tratamientos sea un desafío”. Además, según Bru Cormand, investigador de la Universidad de Barcelona y miembro del Consorcio, “por primera vez, el estudio determina que los genes que causan migraña común y los que predisponen a las formas más raras de esta enfermedad son completamente distintos”.

En tanto, “el estudio es importante porque reabre el debate sobre si esta enfermedad es neuronal o vascular, porque la mayor parte de los genes que hemos encontrado ahora en la migraña común regulan el sistema vascular, mientras que en las formas más severas y raras el daño primero está en el cerebro”, según la bióloga española Ester Cuenca-León.

El trabajo fue publicado ayer en la revista con referato Nature Genetics y despertó la esperanza para que la medicina pueda aportar más soluciones a los pacientes con migraña. Al ser consultada por Clarín, Bibiana Saravia, jefa del gabinete de cefaleas del Hospital Ramos Mejía de Capital e integrante del grupo de trabajo de la Sociedad Neurológica Argentina, “el estudio aumenta la posibilidad de dar tratamientos más personalizados a los pacientes con migraña en el futuro”.

Cuando alguien sufre migraña es porque tiene una alteración de sustancias en el cerebro que se llaman neurotransmisores, que está asociada una hipersensibilidad a ciertos estímulos. Por ejemplo, los cambios meteorológicos, la falta o el exceso de sueño, el estrés, el ayuno, entre otros factores, pueden desencadenar un ataque de migraña en las personas susceptibles. Es más frecuente en mujeres durante el período menstrual. En el embarazo, la migraña cede en mujeres. Pero vale aclarar que este tipo de cefalea también afecta a los varones.

“La migraña es una enfermedad hereditaria, pero a cada paciente lo afecta de manera diferente: algunos sufren ataques una vez por año y otros cinco por semana”, señaló Saravia. “El estudio realizado por el Consorcio internacional permitirá entender las diferencias entre los pacientes y las familias. Incluso, la misma persona tiene más frecuencia de ataques en un momento que en otros de su vida”, agregó.

En la actualidad, de acuerdo con Saravia, los médicos pueden recetar analgésicos, paracetamol y triptanos, entre otros medicamentos para los momentos de crisis por migraña. También hay tratamientos preventivos para los pacientes con más de cuatro crisis por migraña por mes, con antiepilépticos, antidepresivos, bloqueantes de los canales del calcio, y bloqueantes beta. En algunos casos puede usar toxina botulínica. “En el futuro, –estimó– incluso contaremos con más terapias y se podrían dar según la variante genética de cada paciente”.

Fuente: Clarín

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