Por Redacción Curar con Opinión
La medicina preventiva avanza un paso más con la identificación de un marcador genético capaz de anticipar un riesgo cardiovascular que suele pasar desapercibido en los análisis tradicionales. Investigaciones recientes señalan que la Apolipoproteína B (ApoB), principal proteína que transporta colesterol y triglicéridos en la sangre, ofrece una imagen más precisa del riesgo cardíaco que el conocido colesterol LDL. La novedad radica en un modelo genético desarrollado por el médico genetista Jorge Dotto, que permite detectar qué personas tienen predisposición a presentar niveles elevados de esta proteína.
Durante décadas, el colesterol LDL fue el principal indicador para evaluar la salud cardiovascular. Sin embargo, la evidencia actual demuestra que lo verdaderamente relevante no es la cantidad de colesterol circulante, sino cuántas partículas lo transportan. Cada una de esas partículas —como VLDL, IDL, LDL o Lp(a)— contiene una sola molécula de ApoB. Esto convierte a la proteína en un marcador clave: cuanto mayor es su concentración en sangre, más partículas aterogénicas se encuentran circulando y, por lo tanto, más probabilidades hay de que se acumulen en las paredes arteriales y formen placas.
El análisis genético permite detectar esta predisposición incluso en personas cuyos valores habituales de colesterol aparecen dentro de rangos normales. Según explicó Dotto, el estudio combina múltiples variantes genéticas para elaborar el Score CGJD ApoB v2025.1, una escala validada internacionalmente que clasifica el riesgo en categorías que van de bajo a muy alto. Quienes presentan predisposición genética elevada son invitados a medir sus niveles de ApoB y realizar una consulta clínica o cardiológica.
Otra pieza central de esta evaluación es la Lipoproteína (a), o Lp(a), fuertemente influida por factores hereditarios y presente en valores elevados en hasta un cuarto de la población. Complementar ambas mediciones —ApoB y Lp(a)— proporciona un panorama más preciso del riesgo cardiovascular individual. El estudio genético incluye además la identificación de variantes relacionadas con niveles altos de homocisteína, otro marcador asociado a eventos cardíacos.









