Una enfermedad que afecta a 1 de cada 1.000 chicos

Fuente: Consultor de Salud

El Servicio de Reumatología pediátrica del Hospital General de Niños Pedro de Elizalde realizó una jornada donde los padres y niños pudieron aprender y poner a prueba los desafíos que plantea la enfermedad en los más pequeños.

“Alegría en movimiento” fue el nombre elegido para las jornadas organizadas por el Servicio de Reumatología pediátrica del Hospital General de Niños Pedro de Elizalde, una actividad especialmente dedicada a padres, cuidadores y niños con artritis idopática juvenil. El objetivo es capacitar y brindar nuevos conocimientos a padres y cuidadores, y que los niños puedan jugar y realizar actividades recreativas, poniendo al movimiento como centro de la actividad.

Durante la jornada los niños realizaron diversas actividades vinculadas a lo circense como juegos de equilibrio, malabares, zancos, también disfrutaron de un show de magia y humor. Los padres y cuidadores participaron de charlas de capacitación, llevadas adelante por profesionales del Hospital General de Niños Pedro de Elizalde, vinculadas a la prevención de las complicaciones, el impacto emocional, la progresión de la enfermedad, la importancia de la alimentación para prevenir la osteopenia, plan de ejercicios y actividad física para prevenir la discapacidad, los derechos del niño reumático, entre otros.

Sobre la enfermedad
Para la mayoría de las personas la artritis es sinónimo de artrosis y, por lo tanto, un problema que sólo enfrentan los adultos. Sin embargo, mientras ésta última se debe a la erosión progresiva de los cartílagos por su uso y paso del tiempo y efectivamente ocurre en las personas mayores, la artritis es una enfermedad crónica que afecta sobre todo a las articulaciones del cuerpo, puede llevar a la discapacidad y, contrariamente a lo que se suele creer, puede afectar a los más chicos: de hecho, es una enfermedad que afecta a 1 de cada 1.000 menores de 16 años. Cuando los afectados son tan jóvenes se habla de artritis idiopática juvenil (AIJ). Se estima que en la Argentina hay aproximadamente 10 mil niños con esta enfermedad.

“¿Qué significa idiopática?, que el origen es desconocido. Lo que sí se sabe es que existe una predisposición individual; el organismo puede estar predispuesto genéticamente a padecerla y un disparador, como situaciones de estrés emocional, una infección o un traumatismo, altera al sistema inmune y la desencadena”, explica el doctor Rubén Cuttica, jefe del servicio de Reumatología Pediátrica del Hospital Pedro de Elizalde.

Como no todos los chicos presentan igual manifestación de la enfermedad, la artritis puede ser difícil de diagnosticar. Sus síntomas son comunes a otras dolencias y no existe un análisis que la identifique por sí solo. Por eso, el pediatra suele indicar diversos estudios (radiografías y análisis de sangre) para descartar otras enfermedades y asegurarse de que está frente a una AIJ. Los reumatólogos pediatras son los especialistas encargados de atender estos casos. “Los síntomas no son exclusivos de la enfermedad y como para que el pronóstico sea bueno es fundamental un diagnóstico precoz, lo que recomendamos es que un niño con un dolor musculoesquelético debe ser llevado a una consulta con un reumatólogo. Los pacientes con fiebre de origen desconocido o que tienen episodios de erupciones en la piel, también”, aconseja el Dr. Cuttica. Según el experto, por la demora en consultar al reumatólogo hoy suele pasar un año entre que el niño comienza con los síntomas y recibe el diagnóstico preciso.

El principal síntoma de la artritis es la inflamación de las articulaciones, que se tornan rígidas, calientes, hinchadas y dolorosas. Esto limita los movimientos del niño y deteriora su capacidad funcional, es decir, su habilidad para realizar por sí solo tareas cotidianas tan simples como abrir una canilla, bañarse o ir a la escuela.

Si bien conocer el diagnóstico puede ser un momento difícil para la familia, los niños con AIJ tratados adecuadamente suelen tener grandes posibilidades de recuperación, y la mayoría crece y se desarrolla de forma prácticamente normal. Pero para eso es fundamental el apoyo y la compañía de los padres. “No es fácil que a un papá le digan que su hijo tiene una enfermedad crónica, pero en reumatología ganar cosas cuesta mucho trabajo mientras que perderlas se consigue rápido. Entonces, hay que evitar ir para atrás y para adelante con los tratamientos; hay que tratar de ser constantes. Siempre digo que no hay que dejarse llevar por los consejos de gente que, si bien los brindan con la mejor intención, quizás no saben del tema y pueden sembrar dudas que llevan a un retroceso difícil de remontar”, explica el Dr. Cuttica.

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