Una universidad de los trabajadores como nuevo modelo de formacion de los Argentinos
Fuente: Crónica
Tiene carreras que fueron pensadas para una Argentina en la que faltarán recursos humanos capacitados en los aspectos que hoy son la tendencia laboral y profesional.
La seguridad social administrada por los propios trabajadores no tiene límites a la hora de incluir y pensar a futuro. La cobertura de salud, la contención social, la capacitación profesional en cada sector laboral, las acciones de prevención en salud entre compañeros de trabajo, la seguridad laboral, los derechos, los logros sociales, el turismo social y muchas otras cosas, hoy ya pertenecen a la vida cotidiana del trabajador sindicalizado y dentro de un sistema de contención gremial.
Pero siempre hay que darle más a nuestra familia trabajadora para que sea digna de la actividad que realiza cada día. Quizá sea en memoria de aquellos momentos en los que faltaba mucho en las casas de los trabajadores y todo lo que se podía conseguir era bienvenido; también puede ser el origen humilde de muchos de los que hoy son dirigentes elegidos por los empleados; quizás aquellas utopías que hoy se pueden concretar sean el motivo de este gran empuje que hoy tienen los gremios en materia de contención para sus familias trabajadoras.
Quienes tienen más de 40 años pueden dar fe de que hace veinticinco era impensado que un gremio impulsara una universidad propia para los trabajadores. En los 90 se llegó a poner en riesgo la continuidad de la universidad pública porque debería ser para unos pocos que pudieran pagarla, ahí no estaba contemplado ni un solo trabajador.
Siempre la universidad fue el sueño de nuestros mayores para sus hijos y nietos. Mujeres y hombres que han trabajado arduamente con esa carga de no haber podido estudiar deseaban que sus hijos se formaran para que tuvieran otro tipo de vida. Hoy los mismos trabajadores tienen una universidad concebida para ellos en la Ciudad de Buenos Aires. La Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) es una iniciativa de los trabajadores encargados de edificios de la Ciudad, por medio de su Fundación Octubre liderada por Víctor Santamaría.
Esta entidad de estudios no fue pensada solo para los beneficiarios de esa entidad gremial sino para el público en general y fundamentalmente para aquellos
ieren trabajadores que quieren acceder al conocimiento profesional y necesitan tener cierta contención social para poder estudiar en sus tiempos dedicados a tal fin.
Hoy la UMET tiene carreras de licenciaturas en turismo, educación física y
deportes, gestión social de las organizaciones y gestión operativa de construcciones inteligentes, todas pensadas para una nueva Argentina en la que faltarán recursos humanos formados en aspectos que hoy son una tendencia y necesitan ser atendidos con recursos profesionalizados.
El rectorado está a cargo de Ignacio Hernaiz y la secretaría académica en manos de Nicolás Trotta. Sin dudas contará con la mirada social característica de todo un gremio que siempre pone ese espíritu «compañero» a esta nueva forma de educar a los trabajadores.
A veces, si nos detenemos por unos segundos y miramos hacia atrás podemos ver ese largo camino de logros y de conquistas impensados en otros tiempos. Podemos reconocer esa huella en la que la seguridad social ha actuado en pos de dar mejores condiciones de vida a los trabajadores organizados, no olvidando las luchas por los derechos, y también devolviendo ese aporte de los mismos trabajadores con elementos de contención que van muchos más allá de una negociación salarial o de protegerle las condiciones en los lugares de trabajo. Hace 25 años era impensado que un gremio plasmara un proyecto así PROFESIONALIZARSE. Una institución pensada desde la familia de encargados.
