Verano sin zumbidos: cómo prevenir las infecciones de oído en la temporada estival

Por Redacción Curar con Opinión

Con la llegada del verano y el aumento de las actividades acuáticas, crecen también las consultas médicas por molestias auditivas como dolor, picazón y sensación de oído tapado. Especialistas advierten que el uso frecuente de piletas, ríos y playas, sumado a las altas temperaturas y la humedad, favorece la aparición de infecciones del oído externo, entre ellas la otitis externa, conocida popularmente como “oído de nadador”.

La otitis externa es una inflamación de la piel que recubre el conducto auditivo externo y suele estar causada por bacterias u hongos. Estos microorganismos encuentran un ambiente ideal para multiplicarse cuando el oído permanece húmedo durante períodos prolongados, algo frecuente tras nadar o permanecer mucho tiempo en el agua. Aunque en general no se trata de una afección grave, puede resultar muy molesta y provocar dolor, picazón intensa, enrojecimiento, secreciones y una disminución transitoria de la audición.

Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, la otitis externa es uno de los motivos más habituales de consulta médica vinculados a actividades recreativas acuáticas, especialmente en verano y con mayor incidencia en niños y adolescentes, quienes suelen pasar más tiempo en el agua.

Durante los meses de calor se combinan varios factores que incrementan el riesgo de infección. El agua retenida en el conducto auditivo genera un entorno húmedo que facilita el crecimiento de bacterias y hongos, mientras que las altas temperaturas potencian ese proceso. Además, la manipulación del oído o el uso de hisopos puede producir pequeñas lesiones en la piel, debilitando su barrera protectora natural. La Academia Americana de Otorrinolaringología advierte que la combinación de humedad persistente y microlesiones es uno de los principales desencadenantes de la otitis externa.

Frente a este escenario, los especialistas destacan que la prevención es clave y puede lograrse incorporando hábitos simples en la rutina diaria. Recomiendan mantener los oídos secos, inclinar la cabeza para drenar el agua después de nadar y secar suavemente el pabellón externo con una toalla limpia. También aconsejan evitar introducir objetos en el oído y considerar el uso de tapones o gorros de natación bien ajustados.

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