35 años de democracia

Por Dr. Daniel Cassola

En Argentina suele ser todo inestable. La política y la economía sufren vaivenes, sacudones profundos. Todos los argentinos adultos vivieron al menos una crisis económica. Todos vieron también como los partidos se transformaron y quienes sostenían unos principios hoy sostienen otros. Pero en medio de toda la confusión parece que nos gobierna al menos una certeza: el sistema que elegimos para vivir es la democracia.

Costó mucho tiempo y muchas vidas pero la democracia hoy es indiscutible. Desde que cesaron los levantamientos militares a principios de los noventa en Argentina se puede discutir todo menos el sistema de gobierno. Los 35 años son un hito, un record en nuestra historia.

Desde 1916 hasta que los militares derrocaron a Hipólito Yrigoyen en 1930 hubo catorce años de gobiernos radicales democráticos elegidos por el voto popular, aún sin el sufragio femenino. Luego de una década de fraudes permanentes las siguientes elecciones transparentes depositaron a Perón en el poder. Desde el 55 se abrió una nueva etapa de dictaduras y democracia limitada, con el peronismo proscrito.

En los 70 finalmente se volvió a votar y volvió a ganar Perón pero todo terminó desastrosamente. Se instauró la peor dictadura militar, la más cruel y asesina de nuestra historia. En 1983 el último dictador Reynaldo Bignone le dio la banda presidencial y el bastón de mando a Raúl Alfonsín.

El presidente radical prometió que “con la democracia se come, se cura y se educa”. 35 años después podemos decir que estamos seguros que el camino es con la democracia, de eso no hay dudas. Ahora las otras tres cuestiones, comer, curarse y educarse, se han cumplido, en el mejor de los casos, con muchas interrupciones.

A pesar de todo es necesario reivindicar la democracia y sus valores. Hay movimientos extraños en la política de todo el mundo. Nuevos líderes autoritarios que parecen de tiempos pasados. Movimientos políticos que no respetan ningún tipo de autoridad. Turbas enardecidas de gente que producen destrozos en París y saqueos en toda Francia, en el primer mundo.

Tenemos muchos días que están resaltados en nuestro calendario como feriados por motivos religiosos, políticos e históricos. El 10 de diciembre no tiene día festivo pero es mucho más importante que varios de ellos. Que sirva al menos para recordar que podemos estar en desacuerdo en muchas cosas, en casi todo, menos en una: en Argentina vivimos en democracia.

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