8 de cada 10 personas con hepatitis C aún no accedieron al tratamiento que puede curarlas
A pesar de que la hepatitis C es hoy una de las pocas enfermedades infecciosas crónicas que puede curarse por completo con un tratamiento breve y altamente efectivo, millones de personas en el mundo todavía no acceden a esa posibilidad.
Por Dr. Daniel Cassola
El dato surge del último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que advierte que el objetivo de eliminar las hepatitis virales como problema de salud pública antes de 2030 sigue lejos de alcanzarse.
Según el organismo internacional, apenas el 20% de las personas que podrían haberse beneficiado con los antivirales de acción directa desde 2015 recibió efectivamente el tratamiento. En otras palabras, ocho de cada diez pacientes que podrían haberse curado aún no iniciaron la terapia, pese a que existen medicamentos capaces de eliminar el virus en más del 95% de los casos.
La OMS estima además que alrededor de 11 millones de personas en el mundo ya fueron diagnosticadas con hepatitis C, continúan con vida y todavía no comenzaron el tratamiento. Se trata de pacientes que conocen su condición, pero que, por diferentes motivos, no llegaron a acceder a una terapia que actualmente puede resolver la infección en apenas unas semanas.
Uno de los principales obstáculos es la desinformación. Durante muchos años, los tratamientos disponibles eran prolongados, con efectos adversos importantes y tasas de éxito limitadas. Sin embargo, el panorama cambió de manera radical en la última década con la aparición de los antivirales de acción directa, que permiten curar la enfermedad mediante comprimidos administrados durante 8 a 12 semanas y con muy buena tolerancia.
En Argentina, estos medicamentos están cubiertos por obras sociales, empresas de medicina prepaga y por el sistema público de salud para quienes no cuentan con cobertura médica, lo que elimina una de las principales barreras económicas para acceder al tratamiento.
El mayor desafío ya no es desarrollar nuevas terapias, sino lograr que las personas lleguen al diagnóstico o que quienes fueron diagnosticadas hace años vuelvan a consultar. Muchos pacientes recibieron el resultado positivo hace una o dos décadas y nunca retomaron el seguimiento porque desconocen que hoy la enfermedad tiene cura.
La hepatitis C suele evolucionar de forma silenciosa. En la mayoría de los casos no produce síntomas durante años, mientras el virus continúa dañando progresivamente el hígado. Cuando aparecen las primeras manifestaciones clínicas, el paciente puede haber desarrollado fibrosis avanzada, cirrosis o incluso cáncer hepático.
Por ese motivo, los especialistas insisten en la importancia de la detección temprana. Cuanto antes se diagnostique la infección y se inicie el tratamiento, menor será el riesgo de desarrollar complicaciones graves y mayor la probabilidad de preservar la función hepática.
El informe de la OMS también muestra que, si bien la cantidad de nuevas infecciones disminuyó desde 2015, la reducción fue de apenas un 8%, muy por debajo de la meta internacional, que busca alcanzar un descenso del 80% antes de finalizar la década.
El impacto sanitario continúa siendo considerable. Solo durante 2024, las hepatitis B y C provocaron más de 1,3 millones de muertes en todo el mundo, principalmente por cirrosis y cáncer de hígado. En el caso específico de la hepatitis C, las muertes descendieron un 12% respecto de 2015 gracias a la expansión de los tratamientos, aunque la carga de enfermedad sigue siendo elevada.
La posibilidad de eliminar la hepatitis C como problema de salud pública depende, en gran medida, de aumentar el diagnóstico. Los expertos recomiendan que todos los adultos se realicen al menos una vez en la vida un análisis para detectar el virus, especialmente quienes hayan estado expuestos a transfusiones antiguas, cirugías, procedimientos odontológicos, tatuajes, piercings u otras prácticas que pudieran haber implicado contacto con sangre sin las condiciones adecuadas de bioseguridad.
El estudio es sencillo y puede solicitarse durante una consulta médica habitual. Además, en distintos momentos del año suelen organizarse campañas de testeo gratuito mediante pruebas rápidas que permiten obtener el resultado en pocos minutos.
