El PAMI incumple los derechos humanos de los adultos mayores
Por Dr. Daniel Cassola
Hay derechos humanos que son universales, sin importar sexo, religión ni franja etaria. Pero hay, además, algunos derechos humanos sobre los que distintos tratados enfatizan en particular. Nos referimos a los que son específicos de los adultos mayores.
Los adultos mayores tienen derecho a un seguro social, asistencia y protección. Además, tienen derecho a los más altos estándares de salud. Esto consta en la Constitución Nacional, en la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en innumerables documentos y proclamaciones de la ONU.
Tengamos en cuenta lo de “más altos estándares de salud” y comencemos a analizar algunas cuestiones que tienen que ver con el PAMI. Es la obra social más grande del país, tiene un presupuesto gigantesco y, además, ha oficiado de prestamista del Poder Ejecutivo durante años.
Hoy, por la información disponible, el modelo de atención del PAMI está lejos de los más altos estándares, y en ocasiones, apenas rasguña las prestaciones básicas.
En las últimas semanas, por ejemplo, encontramos que ocho mil jubilados en Chubut se manifestaron contra la obra social porque la opción que tienen, siendo afiliados del PAMI, es pagar por su atención o recurrir al hospital público. En Salta las farmacias cortaron la venta de medicamentos a afiliados del PAMI por falta de pago.
En San Nicolás y alrededores, norte de la provincia de Buenos Aires, las autoridades locales del PAMI admitieron que aún no cuentan con la vacuna antigripal. En Entre Ríos, prestadores privados alertan sobre el posible cierre de una clínica porque el PAMI no les abona las cirugías de cadera y las prótesis desde noviembre. Según explican el pago de este tipo de prestaciones está centralizado en Buenos Aires y por el momento no tienen respuestas.
En Rosario, una de las pocas ciudades en las que el PAMI tiene efectores propios, los trabajadores pararon por despidos de personal y tercerización de servicios.
Son muchísimas las localidades en las que hay interrupción de tratamientos, faltas de medicamentos y falta de atención en patologías realmente graves.
Como contracara, el PAMI ha prestado dinero, sus directivos cobran sueldos opulentos que superan los cien mil pesos y, además, se utilizan fondos para sustentar agrupaciones políticas. Tal es el caso de “La Güemes”, la organización que comanda el director del PAMI, Luciano Di Césare.
En resumen, en todos estos años el PAMI se ha dedicado a un sinnúmero de actividades paralelas y políticas, pero no se ha enfocado en su tarea, que es la de cumplir con los derechos humanos de los adultos mayores.









