Por Dr. Daniel Cassola
La Tierra tiene millones de años y durante su historia han ocurrido muchos cambios climáticos. Ha habido glaciaciones y épocas de temperaturas más bajas y más altas.
No siempre los cambios climáticos se dan por acción del hombre, ya que de hecho los más abruptos se produjeron antes de nuestra existencia.
Pero desde que se tienen registros fehacientes del clima, esto es desde 1850 a hoy, se ha podido constatar que de los últimos doce años, once han sido de los más cálidos de la historia.
Si bien todo se mantiene en un marco de hipótesis se cree que el responsable del fenómeno es el dióxido de carbono, emitido por los humanos y por las actividades que desarrollamos. Desde las fábricas hasta la agricultura, toda actividad produce dióxido de carbono, que favorece la suba de la temperatura en la atmósfera.
Ese cambio climático global se ha manifestado en Argentina, de distintas maneras. En principio con más calor. El diciembre del año pasado fue el mes más caluroso de la historia nacional con una máxima promedio de 32,5 grados.
Este año, el Servicio Metereológico Nacional prevén un diciembre y un verano no tan calurosos como los del año pasado pero sí marcados por eventos que se han dado con mayor intensidad en los últimos años.
Nos referimos a las tormentas eléctricas. Por un lado, el 2014 es el año más lluvioso de los últimos 113 para el área bonaerense y pampeana. Si en estos veinte días que le quedan al año llueve otros cien milímetros, se convertirá en el año más lluvioso de la historia.
El fenómeno de las precipitaciones además, está siendo acompañado por tormentas eléctricas y fortísimos vientos. Un grupo de científicos estadounidenses ha calculado un modelo que indica que por cada grado promedio de aumento de la temperatura, las precipitaciones se elevarán en un doce por ciento.
En otras palabras, a más calor, lluvias más caudalosas y tormentosas. Como lo indican las reglas de la supervivencia en la naturaleza, lo que debemos hacer es adaptarnos.
Es importante aprender a convivir con estos fenómenos climáticos. Por ejemplo, ante los hechos trágicos que se vivieron en Villa Gesell el año pasado, esta temporada se prevé la evacuación de las playas ante la inminencia de la tormenta eléctrica.
Guarecerse ante los temporales, detener el auto en un lugar seguro si estamos en marcha y colocar pararrayos en los hogares son otras de las costumbres que debemos empezar a adoptar.
Se trata de evitar accidentes y muertes prevenibles y absurdas.










